¿Por qué se Mata? ¿Placer, Supervivencia o Enfermedad?/ Por Patricia del Carmen Hurtado Mercado.

9 abril, 2010

Hablar del ser humano implica una revisión obligatoria de los distintos motivos que configuran su ser y su sentido de pertenencia a la vida y a la interacción social. Así se justifican el análisis y la vinculación de los enfoques históricos, culturales, las teorías genéticas, biológicas, psicológicas y sociales entre otras no menos importantes. El desarrollo de la inteligencia emocional en el ser humano no es un proceso fácil, la mayor parte del tiempo sobresale aquella concentrada en el cerebro reptiliano, es decir, la parte que decide abrir la puerta a la paz o a la violencia. ¿Cómo reaccionamos ante lo que sentimos que es una agresión? Inconscientemente se accionan los mecanismos de defensa y es cuestión de segundos para que el recorrido envíe las señales mediante la sinapsis y desde el sistema límbico, el hipotálamo que es el encargado de las emociones, hasta ordenar a los hemisferios del cerebro y que a su vez le digan a cada parte del cuerpo humano lo que tiene que hacer: una mirada de enojo frunciendo… una respiración agitada de ansiedad o cansancio, un suspiro de amor o nostalgia, una mirada hacia abajo que es de tristeza o fracaso; atrás de remembranza o bien la mirada altiva de intolerancia, poder y orgullo. Brazos cruzados indicando seguridad o temor a la invasión del espacio… se lanza el reto, abrir los brazos para cobijar o pelear contra el otro.  Si se está mintiendo las órbitas de los ojos se verán más grandes, pupilas dilatadas, ligeros movimientos en los dedos, cambio constante de manos. La corteza cerebral y sus funciones neurológicas.

El gran imperio romano, Alejandro Magno, las batallas napoleónicas, Emiliano Zapata, Hitler. El determinismo de Darwin y la ley del más fuerte. Mendel y los cromosomas. La adrenalina y la serotonina. Lo que violencia es valentía para los hombres, para las mujeres “son las hormonas”. Freud y el ego, el ello y el súper ello; Maslow, Rogers, Bordieu, Chomsky, la UNESCO… Estudios de no violencia para la paz y el desarrollo. El hecho es que vivimos una violencia silenciosa. Todos hemos matado aunque sea una mosca. ¿Qué determina que no seamos asesinos? La ética, esa capacidad de decidir entre y lo bueno y lo malo es lo que nos hace diferentes a los animales. Estamos dentro de la cadena alimenticia y somos “animales racionales”. Sin embargo ¿quién ha avanzado al punto de tener control sobre sus emociones? Para reaccionar en equilibrio con mente, cuerpo y alma.

¿Por qué se va al cine a ver películas de violencia? ¡Oh sorpresa! Las películas más taquilleras son aquellas donde hay violencia. Y es que al ser humano le gusta sentir el poder sobre otros, y en especial sobre sí mismo. Desgraciadamente, para poder diferenciar lo bueno de lo malo es porque ya se ha conocido qué es bueno y qué es malo. Está en la naturaleza del hombre investigar, experimentar, hacer ciencia a partir del método científico. Las canciones de dolor de géneros banda, pop; las telenovelas de lágrima viva son estrategias mnemónicas que activan la empatía del sufrimiento, herencia histórica desde la conquista. ¿Gente pacífica o gente reprimida?

Una revisión breve para que el lector decida los motivos del por qué se mata.

Por placer: que significa ser más fuerte que otro. ¡Maté el mosco! Matar no sólo literal, también matar a escondidas. “Le mató sus sueños”. La sed de competencia: en partidos políticos, en futbol, durante la vida escolar, el más popular, la más bonita. Entre más se tiene más se quiere y se compite… Lo importante no es ganar ni competir sino mantenerse, lo grotesco es tener que matar al otro para satisfacer un ego.

Por supervivencia: Africa, Haití, los 3 cochinitos, el compañero (a) de trabajo. La necesidad de protegerse ante una situación que se promete amenazadora. Existen carencias no sólo alimenticias o físicas, son emocionales por esa falta o pérdida de afecto. “Es el último boleto del estadio, hay que conseguirlo a como dé lugar”, “hay que hacer examen de admisión o jamás serás doctor” aunque pudieras estudiar otra cosa y ser voluntario en un hospital, ah pero el título social, ciertamente….

Por enfermedad: cuando hay un extremo detonado en patologías como la neurosis, la esquizofrenia, la bulimia, la gastritis, el suicidio, el asesinato. No sólo se mata al otro; el ser humano se hace daño así mismo cuando fuma, cuando bebe, cuando grita, cuando golpea a la mujer, al niño, cuando la mujer se deja acosar o se vuelve la acosadora. Un trastorno obsesivo compulsivo. La idea de matar cuando el límite entre el bien y el mal se ha perdido. Esa incapacidad de decidir es la falta de cordura, no hay sensatez en la vida del que mata o ya está muerto (a) en vida.

No hay respuesta, sólo se dejan las claves para partir a un estudio individual en la comprensión del ser humano como ninguna tecnología podrá remplazar jamás, porque la tecnología no ama, no siente, y aún el ser humano cuando ama o siente demasiado, se ha vuelto un asesino en potencia desde que desea un pensamiento malo para el otro y siente ira. Hay que buscar las propias respuestas hasta encontrar el equilibrio que cada ser humano requiera, que le permita decidir cuándo, dónde, cómo, por qué, con quién, para qué y hasta cuándo será feliz o infeliz.

Queda resumir que una persona no se forma hasta que no tiene una identidad propia o al menos está trabajando en obtenerla: El ser humano que no tenga control sobre sí mismo no tiene nada. Dejo una breve historia para experimentar como va trabajando nuestro cerebro al conformar ideas basándonos en la experiencia individual de los hechos: ¿Estás listo (a)? Empecemos:

Está por ahí (Trama)…

¡Callen! Shhhhh Ya viene –murmura.

Más despacio, quítense los zapatos, se va a dar cuenta, hablen bajito, shhhhhhh  h h h s.

“Tengo mieeeedo” – ¡Que te calles o te voy a pegar!

¡Cuidado! Más rápido. Estoy oyendo ruidos. Creo que ya nos vio. Nos va a matar. ¡Es enorme! Siento que el aire se me está yendo. ¡Ya prendan la luz! Mamá se me cayó una pantunfla. ¡Me va a morder! ¡Ayudénme! Por favor, estoy paralizada.

¡Corran todos!

Espera, ¿ya viste? ¡Ahí está! ¡Ajá! ¡¡Maldito ratón siniestro (era zurdo)!!

¡Atrapénlo y maténlo!

¡No lo dejen escapar!

¿Hay cicuta? No, pero hay detergente.

-Mejor con…

¿Y si lo perdonamos? Y que se llame Dumas o Marqués. Dénle una manzana…

–  ¿Yo? Yo sólo sé que no sé nada.

*La Articulista, es Profesora de Inglés en la Universidad del Valle de México (UVM), Campus Toluca; y Jefa del Área de Lenguas y Coordinadora del Centro de Auto Acceso  de la Unidad Académica Profesional Tianguistenco, de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM).




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