Académica de la FES Cuautitlán, presenta documental sobre Diego Rivera

9 Enero 2014

Mercedes_Sierra_KehoeEn el mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, Diego Rivera retrata a los personajes más notables de la historia nacional, reunidos en el afamado parque del Centro Histórico de la Ciudad de México. En la actualidad, dicha obra puede observarse en el Museo Mural dedicado a su autor, situado justo a unos metros de la Alameda.

Originalmente fue pintado (entre 1956 y 1957) para decorar el restaurante del Hotel del Prado, ubicado a pocos metros del lugar. Sin embargo, el terremoto de 1985 dañó de manera considerable dicho inmueble, a tal grado que debió ser demolido. Antes de ello, el mural fue rescatado y transportado, lo cual implicó un gran esfuerzo humano y técnico.

Las travesías que debió pasar el mural, así como su contexto y elaboración, son abordados en el documental Sueño de una tarde dominical en la Alameda. Cuando la tierra tembló, realizado por Mercedes Sierra Kehoe, académica e investigadora de la FES Cuautitlán, y el cineasta Fernando Montaño. La obra cinematográfica fue presentada en la Sala Julio Bracho del Centro Cultural de Ciudad Universitaria.

De acuerdo con la doctora Mercedes Sierra, profesora en la carrera de Diseño y Comunicación Visual (DCV) de la Facultad, el documental fue el resultado de dos años de trabajo, como parte de un proyecto sobre muralismo, mismo que ha entregado otros resultados y productos.

Al finalizar la proyección de estreno, algunos de los personajes entrevistados para el documental, muchos de ellos colaboradores directos de Diego Rivera, externaron sus puntos de vista sobre el trabajo realizado. El video se realizó con el apoyo del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), la FES Cuautitlán, TV UNAM y la División de Posgrado en Artes Visuales y Diseño.

EL MURALISTA BUSCÓ EMULAR A LOS MAESTROS RENACENTISTAS

Diego_RiveraEntre los testimonios vertidos en el documental, cabe mencionar los de Rina Lazo, Guadalupe Rivera Marín, Alicia Azuela y Tomás Zurián, quienes asistieron a la Sala Julio Bracho. En palabras de Rina Lazo (quien en ese entonces, como estudiante, trabajó como asistente de Diego Rivera en el mural, por invitación de él mismo), el artista era amable y cordial, “nada tiene que ver con las películas” en que lo retratan de manera distinta.

Trabajaba sin boceto previo, pues Rivera opinaba que, “como los maestros del Renacimiento, para llamarse muralista hay que llegar a crear en el muro”, recuerda Rina Lazo en el filme. Cuando hay un proyecto previo muy acabado, la emoción estética se vuelca en él, no en la obra final, consideraba el pintor mexicano.

En el muro, para comenzar, sólo trazaba sus divisiones geométricas; tomaba un carbón tras otro para dibujar sin parar, del primer plano hacia atrás. Todo lo hacía de memoria o imaginación, sólo consultaba de modo eventual algún retrato para corroborar las facciones de un rostro.

Rivera trabajaba casi todo el día, desde las seis de la mañana hasta pasada la media noche; no se detenía por nadie ni por ninguna razón, excepto una: la única vez que Frida Kahlo lo visitó (cuando su estado de salud lo hizo posible). En ese momento, Diego rápido la saludó y le pidió que le ayudara, a lo que ella respondió: “Ay Dieguito, si yo no sé dibujar”.

El mural protagonista no sólo es una síntesis de la historia, sino de la vida misma del artista; aparecen retratados sus padres, Frida Kahlo, él mismo de niño comiendo una torta y de la mano de “La Catrina”, figura emblemática de José Guadalupe Posada, quien habría de ejercer una profunda influencia en la niñez de Rivera.

Éstas y otras historias, además del traslado del mural a su actual ubicación, son recopiladas en el filme de la doctora Mercedes Sierra Kehoe, quien se confirma como una destacada especialista en el muralismo mexicano.

(Comunicado de la FES Cuautitlán)

@DifusionFESC




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