Alejandro Solalinde: una luz entre las tinieblas de la ingobernabilidad

22 octubre 2014

Entre el dolor, el llanto y la indignación, hay un hombre que ha decidido ser la luz entre las sombras de ingobernabilidad, corrupción e injusticia. Esta persona, respetable en gran manera, y admirable por su fortaleza de espíritu, llega en un momento crítico para la esperanza en el país.

En pocas palabras, hay una lumbrera en el camino de la tristeza.

Alejandro_SolalindeEstoy hablando de Alejandro Solalinde, quien ha venido a restregarles en su cara a los políticos, que la honestidad y la verdad sólo pueden estar del lado de quienes tienen pureza en el corazón…por supuesto, aquí no caben el presidente de la República, ni los gobernadores, ni los senadores, ni los diputados, ni los ministros de justicia.

El padre Solalinde, vino a la ciudad de México, gritó a los cuatro vientos que los malogrados estudiantes normalistas de Ayotzinapa están muertos…y nadie le hizo caso. Ante esto, me surge una pregunta, ¿a qué le llama el presidente Peña Nieto “estado de derecho” “procuración de justicia” “respeto a la dignidad humana”?

¡Este sacerdote –tan incómodo para el catolicismo perverso y para la clase gobernante-trabaja arduamente en el caso de Iguala, tiene pruebas contundentes, y nadie lo recibe!

Sólo esto puede pasar en un México podrido en leyes.

Solalinde no vino a pedir ser senador, diputado, ministro, titular de los derechos humanos, procurador de justicia o miembro del gabinete federal. Entonces si el religioso sólo quiere aportar datos sobre la desaparición de los normalistas, ¿por qué nadie tiene tiempo para recibirlo?

Esto ya es un asco, un vómito, un estiércol total.

El tiempo pasará, el gobernador de Guerrero seguirá al frente de su estado, Enrique Peña Nieto dará una gran sorpresa al estilo Televisa, López Dóriga comenzará a anunciar al patético Teletón (y llorará si es necesario), los partidos de la Selección Mexicana tendrán una cobertura descomunal.

Para las crisis políticas nada mejor que informar sobre los embarazos de los famosos, hacer que Angélica Rivera diga que como marido y hombre Peña Nieto es el mejor, y difundir algún video sexual que comprometa a una celebridad.

A pesar de todo, entre las espesas tinieblas que invaden al país, existe un hombre de bien, poseedor de un corazón aguerrido y de una mente brillante. Nuestro México, podría ya estar hundido en lo más profundo del mar de la desgracia, pero llegó un católico admirable y ha renovado las esperanzas de toda la sociedad.

Alejandro Solalinde, aplasta al poder político, y armará una gran revolución social-espiritual.

Si es así, vayamos por su camino y defendamos sus principios.

Por Luis Enrique Rocha Garnica. (@luis_journalist )




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