Alertan por casos como el de #LadyPiñata

13 agosto, 2019

El académico de la Facultad de Psicología (FP) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Manuel González Oscoy, manifestó que los casos de violencia difundidos en redes sociales –en particular el de #LadyPiñata-, son consecuencia de una escalada de conflictos.

Los niveles pasan de la agresión pasiva a la verbal y física. Para llegar a la última fase el individuo pasa antes por varias etapas de frustración. “En este incidente (#LadyPiñata), vimos la parte final de un problema; es evidencia de situaciones que antes permanecían invisibles y en la impunidad, y ahora son palpables”, explicó el experto en bases biológicas de la conducta.

En estas circunstancias también interviene la desensibilización hacia la violencia, pues nos hemos acostumbrado a convivir con ella a través de la información o el entorno, que incluye a la familia, la escuela o el transporte.

Influyen factores cerebrales y culturales; por ejemplo, las amígdalas cerebrales responden a la agresión, pero también se nos enseña a responder de manera agresiva ante ciertos contextos. ´Si te hacen algo no te dejes´, es una frase común en el seno de la familia, que se reafirma en la escuela y el trabajo”, añadió.

El caso de #LadyPiñata es un exceso, resaltó el universitario. No sólo fue la agresión física a mano limpia, sino la búsqueda de un arma (el bate). Sin embargo, nuestras conductas tienen consecuencias sociales y psicológicas, si son favorables las repetimos, si son negativas procuramos evitarlas.

Según la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE), el 79.4 por ciento de la población percibe altos índices de inseguridad, pero muchas veces no denuncian por la desconfianza en la autoridad y por ser una “pérdida de tiempo”.

Víctima o victimario

González Oscoy recomendó procurar contenernos si nos enfrentamos a este tipo de situaciones. “Algo efectivo es aguantar la respiración por 10 o 15 segundos, pues el cerebro reacciona a la falta de oxígeno y la emergencia pasa a segundo plano para priorizar la supervivencia.

“Si percibimos que la otra persona está cada vez más enojada es oportuno intentar disminuir la escalada del conflicto, y a veces es posible conseguirlo con tan solo cambiar el lenguaje”, concluyó.

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