Alimentarse es casi un lujo en Venezuela

2 noviembre, 2018
Anaqueles vacíos en supermercado del oeste de Caracas.

En Venezuela se hace más difícil despertar a diario. A pesar de las nuevas medida económicas de Nicolás Maduro, que,según dijo, permitirían una recuperación con “alto nivel de estabilidad”. El resultado, hasta ahora, es el contrario: incertidumbre, ansiedad y desconcierto.

Una subida abrupta del salario mínimo frente a un escenario de hiperinflación, que según estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), para el 2019 estará en 10.000.000 %. Sumado a esto, Nicolás Maduro fijó los precios de los alimentos de la cesta básica.

La escasez y, en muchos casos, la desaparición de varios de los productos se observa en todo el país. Los anaqueles vacíos en los abastos, farmacias y supermercado entre mercancía en poca cantidad. Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, aseguró que las sanciones económicas de EE.UU. contra el régimen de Nicolás Maduro impiden a su país comprar alimentos.

El poder venezolano, desde la llegada de Maduro, siempre ha señalado la existencia de una supuesta “guerra económica”, culpable de la crisis actual que vive el país. Por otra parte, cualquiera podría pensar que la “guerra económica” fue causada por los mismos que estando en el poder han querido arrasar con los medios de producción en Venezuela expropiando y persiguiendo a quienes producían.

Buscaba con la mirada entre las repisas desnudas de un supermercado caraqueño esperanzado de encontrar un cartón de huevos “este es el cuarto mercado al que entro hoy, y nada”, dijo José Dávila, un ciudadano que se encontraba dentro de uno de los supermercados del oeste de la ciudad. Los venezolanos deben recorrer más de dos comercios en distintas partes de la ciudad para, con mucha suerte, conseguir lo que buscan.

La falta de alimentos y productos de la cesta básica es general y evidente. En los anaqueles de artículos no perecederos que no están vacíos, se observa poca cantidad de productos importados con los que se ocupa todo un anaquel.

Los comerciantes temen no poder recuperarse de la última ronda de recortes de precios. Los distribuidores aumentan precios, el comerciante hace lo mismo para poder generar ganancia y lograr reponer mercancía. Sin embargo, parece ser que para el régimen esto es un delito.

Pereira, pequeño comerciante del centro de Caracas, aseguró: “No tenemos suficiente dinero para reabastecernos, tampoco para pagar los nuevos salarios”. Para el comerciantes es mucho lo que debe pagarle a sus empleados, y para el trabajador es poco lo que se recibe. Esta difícil situación representa la realidad en Venezuela. La moneda ha quedado sin valor.

Decenas de personas a las afueras de los automercados esperando para poder comprar los productos regulados de turno. El proceso se repite en cada sitio: uno o dos hombres de seguridad en la entrada, la fila avanza mientras entran pequeños grupos de personas con cédula en mano. Los niños acompañando a sus padres, desesperados, esperando a su turno.

El pueblo pasa trabajo en una cola. La inflación es atroz. Lo único que hay es la destrucción de la economía para imponer el comunismo. Escasez y controles obligan al peor servicio. Quiebran al comerciante obligándolo a vender hoy a precios de imposible reposición.

El CLAP

Luego de hacer una larga fila, entregar el Carnet de la Patria o la cédula y pagar, algunos venezolanos reciben su caja o bolsa. Con suerte, encuentran dentro los más de 10 productos en buen estado. Otras veces, ni siquiera la bolsa o caja tiene la mitad de productos prometidos.

En México se encuentra el principal centro de distribución de las cajas de alimentos para los Comité Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP). Según Luisa Ortega Díaz, Fiscal General de la República destituida por el poder venezolano, Group Grand Limited es la compañía encargada distribuir alimentos a Venezuela.

Ortega Díaz, en agosto del pasado año durante su reunión en el Mercado Común del Sur (Mercosur), aseguró que realizó la “investigación de las bolsas de alimentos que se entregan en Venezuela, los CLAP, una empresa mexicana, registrada en México a nombre de dos personas. La empresa tiene nombre Group Grand Limited, empresa que se presume es del presidente de la República, Nicolás Maduro”.

En esta declaración, la fiscal destituida, señaló que los propietarios de dicha compañía serían el venezolano Rodolfo Reyes y los colombianos Álvaro Pulido Vargas y Alex Saab. Los dos últimos, reconocidos empresarios que han logrado lucrarse gracias a proyectos del chavismo.

La Procuraduría General de México el 18 de octubre informó sobre un “esquema fraudulento” que se encarga de revender hasta con 112% de sobreprecio los productos mexicanos por medio de los Clap. Además, la investigación determinó que estos alimentos son de “baja calidad”.

Entre los involucrados en la operación se encuentran los ya mencionados Saab y Pulido. Según lo acordado, los imputados deberán pagar 3 millones de dólares al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).

Ciudadano cargando con su caja CLAP sobre ruedas

Adicionalmente, no podrán comercializar alimentos, medicinas ni despensas con el Gobierno de Venezuela ni con terceros enmarcado en el programa de los Clap. Por su parte, Nicolás Maduro aseguró que se trataba de un “sabotaje” del Gobierno de México y que seguiría comprando alimentos a los empresarios mexicanos.

Uno de los defensores de Alex Saab en Colombia, De La Espriella, aseguró el pasado año al diario colombiano El Heraldo que su cliente no es socio de Maduro ni está vinculado a la empresa proveedora de alimentos. El abogado añadió que si Saab “fuera socio de Nicolás Maduro no estaría defendiéndolo”.

Mientras tanto, en Venezuela, la misma ciudadanía o los voceros -encargados de la repartición del CLAP en cada zona del país- revenden los productos que vienen en las cajas. Es usual que en las afueras de los comercios se paseen ofertando libremente, por más del doble del costo original, productos de la cesta básica, en su mayoría, de los rubros incluidos en las bolsas entregadas por el régimen.

Queda claro que Nicolás Maduro juega con el hambre de todo un pueblo. Una estrategia para someter a los venezolanos. Finge disfrazar la situación. Señala a supuestos culpables. Incluso así, jamás podrá ocultar que el chavismo causó el quiebre de Venezuela.

Cada día es peor

Agobio, miedo y tristeza. Eso es lo que gritan las miradas de los venezolanos. Se está viviendo una situación que arruina a toda la sociedad. Caras largas. Salir a la calle parece un suplicio. Se violenta la dignidad de las personas. Destrucción total que provoca estampidas, pobreza y muerte.

“La desaceleración económica se observa en Sudamérica, que se explica especialmente por la situación de Venezuela”, afirmó a EFE el director de Estadística de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO), José Rosero, que detalló que en este país la tasa media de subalimentación fue del 11,7 % de la población entre 2015 y 2017 (3,7 millones de venezolanos en total).

“Hay que buscar una forma de sobrevivir, reinventarse. Horrible, pero no puedo cerrar, ¿cómo hago con mi familia, mis hijos?”, dijo Pereira, el comerciante caraqueño. Los ciudadanos no tienen libertad de opciones en el mercado. Cada semana los productos que hay aumentan de precios.

Automercado rodeado por fila para adquirir productos regulados por el Estado.

El gerente de análisis económico de Datanállisis, Francisco Allen, declaró en mayo del presente año durante una entrevista para el canal televisivo Globovisión que el venezolano destina más del 70% de sus ingresos a la compra de alimentos. Todo como consecuencia de la caída estrepitosa del bolívar, la hiperinflación.

Venezuela terminó siendo un país petrolero en el que la gente se pelea por una bolsa de arroz o de harina de maíz en un mercado. El retroceso es manifiesto. Una desgracia.

Cada día hay más hambre y menos dinero. La descomposición económica del socialismo del siglo XXI. Al parecer, el venezolano está condenado a la escasez y el racionamiento. Esta situación ha robado tiempo, tranquilidad y recursos a toda la sociedad. La representación de un vía crusis para cada familia venezolana.

*Artículo escrito por la periodista venezolana Roxana Da Silva @DaSilvaRoxy para Política y Estilo.

*Consulta: Armandoinfo.com




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