Angélica Rivera, la gran impostora

8 febrero, 2019

La ex primera dama de México, ha cumplido con su cometido en esta vida: ser actriz de Televisa, y colocarse en un álbum de modelos, para ver qué político idiota caía a sus encantos físicos. Estos dos objetivos, los logró a gran escala, pues su mediocre carrera como protagonista de telenovelas chafas, la catapultó a las grandes ligas del enriquecimiento ilícito.

Las redes sociales dieron rienda suelta a la noticia que dio la Gaviota al mediodía del viernes 8 de febrero: había decidido separarse de Enrique Peña Nieto, exhibiendo al ex mandatario federal, como un hombre que no toma decisiones por sí mismo, sino que espera que alguien más las haga por él, como es el caso de su divorcio.

Escribir sobre Angélica Rivera, está por demás.

Todos saben de su corrupción, de su enriquecimiento ilícito, de su descaro.

Solo alguien con una mentalidad y con un corazón muy perverso, puede darse el lujo de estar abrazando a familias pobres o personas discapacitadas, solo para poder engrandecer sus cuentas bancarias en el extranjero. Habría que investigar, cuánto nos costó el que Rivera asistiera a actos de beneficio social.

Tal vez me quede corto, pero Angélica pudo haber cobrado alrededor de 30 millones de pesos por cada evento que acompañó a Enrique Peña Nieto. Las cifras de dinero que podríamos manejar por lo que gastó la Gaviota, serían un gran insulto para la población, sobre todo a aquellos que no tienen un solo peso para comer.

El que Angélica Rivera haya anunciado su divorcio, es un cinismo total.

El divorcio hubiera estado prudente cuando fue descubierta comprando la Casa Blanca por 9 millones de dólares. En el momento en que Aristegui ofreció la información en exclusiva, Angélica hubiera agarrado sus cosas, y se fuera ido de Los Pinos para siempre. Pero no fue así, el contrato con Peña Nieto estipulaba otra cosa.

¿De qué nos sirve a los mexicanos el que Angélica anuncie su divorcio ahora?

Tal vez lo único bueno sería que el presidente Andrés Manuel López Obrador, tomara al toro por los cuernos, y comenzara una persecución contra la ex esposa de Peña Nieto, acusándola de corrupción, conflicto de intereses, y enriquecimiento ilícito. Pero como al Peje le dan miedo los corruptos, pues el divorcio es intrascendente.

Hoy termina la telenovela más visceral de los últimos seis años.

Angélica Rivera decidió separarse legalmente de Peña Nieto.

Ella merece estar en la cárcel…es la gran corrupta…la gran impostora.

Por Luis Enrique Rocha. @luis_journalist




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