Angélica Rivera: la señora presidenta…

22 septiembre 2014

No se necesita ser el gran politólogo para entender el papel relevante que en los últimos días ha tenido la esposa de Enrique Peña Nieto, ni siquiera hay que ser estudioso en imagen pública para comprender el mensaje ultra urgente: que la primera dama contrarreste la tremenda crisis de credibilidad hacia el gobierno federal.

Angélica Rivera ha dejado atrás la estafeta de estrella de telenovelas cursis, y se ha posicionado como un arma eficiente para la Presidencia de la República. No hay un solo día en que no se nombre en los medios de comunicación masiva, a la mujer que conquistó el corazón del primer mandatario.

Enrique_Peña_Nieto_Angélica_RiveraLaura Manzo, editora general de la revista “Quién”, es muy puntual en su texto referente a la ex actriz de Televisa. “De repente pasó algo. Adiós al bajo perfil. Una portada en la revista Marie Clarie con pretensiones de top model, y la asistencia a un concierto de Alejandro Fernández en Madrid, la pusieron unos días en los reflectores”, señala.

Más adelante, en el reportaje especial, la experta en publicaciones del corazón no se tienta tantito el corazón: “Mientras la bastilla de la falda de Angélica Rivera sube y su pelo se aclara, la popularidad de su esposo, el presidente Enrique Peña Nieto, va en sentido contrario a casi dos años en Los Pinos”.

Exacto, los tiempos que vive el titular del Ejecutivo Federal, son realmente preocupantes. Un ejemplo vivo de cómo se encuentra el descontento ciudadano, se dio a conocer la noche del 15 de septiembre –día del Grito de Independencia- cuando centenas de personas contratadas por el PRI, llenaron los primeros espacios enfrente del Palacio Nacional.

La estrategia de los “acarreados” fue gritar a todo pulmón el nombre de “Enrique” para interrumpir la rechifla hacia quien ondeaba la bandera nacional. El gesto duro, serio, desagradable de Peña Nieto lo decía todo; su semblante era la de un hombre lleno de rencor contra quienes estaban en el Zócalo y con quienes veían la celebración por televisión.

Desempleo atroz, pobreza implacable, hambre inmisericorde, violencia apocalíptica

Sin duda, alguien tiene que venir a salvar al Titanic político que se está hundiendo.

El presidente volteó a todos lados y no encontró a alguien que diera vuelta al timón para evitar estrellarse contra el Iceberg del descrédito y la vergüenza. Lo curioso y alarmante del caso, es que no consideró a sus secretarios de estado para que se conviertan en súper héroes.

Enrique Peña Nieto, eligió a su esposa para levantar su imagen. Angélica Rivera, es la señora presidenta, pésele a quien le pese. Su figura, comenzará a expandirse como en aquellos tiempos de televisión.

Señoras y señores, sin mayor preámbulo, acostumbrémonos a ver a la chica Súper Poderosa de México: Angélica Rivera de Peña.

Por Luis Enrique Rocha (@luis_journalist)

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