Ayotzinapa: herida abierta (cuatro hashtags de la democracia mexicana)

27 septiembre 2016

ayotzinapa_dos_anos

#PadresDe43AnsiososDeJusticia

Se cumplen dos años de la desaparición de los jóvenes de Ayotzinapa y nadie puede dar una explicación de qué pasó y cuál es el paradero de los estudiantes de la Escuela Normal Rural Isidro Burgos. Las interrogantes y muestras de indignación que han surgido, han evidenciado un nuevo tiempo mexicano de perplejidad y asombro. No es posible que el destino de los estudiantes siga siendo un misterio y la bruma de la confusión e impunidad siga permeando la masacre de Iguala.

En una línea, Ayotzinapa ha abierto una herida en México y ha mostrado el verdadero perfil de la justicia en México. Modelos legales llenos de lagunas, falta de coordinación de actores institucionales, inexistencia de capacitación adecuada de funcionarios públicos para la realización de pesquisas eficientes, desconocimiento de estándares mínimos de derechos humanos en las investigaciones y, sobre todo, falta de valentía del gobierno mexicano para hacer efectivas responsabilidades de funcionarios negligentes.

La investigación de la masacre de Iguala ha planteado una cadena de investigaciones y hasta la intervención del GIEI (Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes de la Comisión Interamericana), como medidas efectivas para acercarse a la verdad de los hechos y lograr la ubicación de los jóvenes normalistas. Se podría escribir una novela de indignación con personajes pérfidos y héroes mancillados.

Una cosa es clara. Se cumplen dos años de la masacre y el dolor de los padres de las víctimas se ha convertido en un reclamo de todos: convocar todos los esfuerzos necesarios por esclarecer los hechos, encontrar a los 43 y hacer efectivas las responsabilidades respectivas. Paz para los padres e ignominia y cárcel para quien las merezca.

#TodosSomosAyotzinapa

Ayotzinapa es el punto de partida de una nueva geografía política y social de México, donde surge un espacio público para los jóvenes y sus necesidades, pero sobre todo, un horizonte donde las juventudes mexicanas y sus expectativas emergen con todas sus complejidades.

Ayotzinapa como sinónimo de indignación social y como cauce abierto de movimientos sociales que posicionan expectativas incumplidas y que sigue el movimiento de 1968 mexicano, con los jóvenes necesitados de espacios públicos, e inconformes con su tiempo. Ayotzinapa ha logrado crear un movimiento social que ha venido acompañado de nuevas narrativas y estéticas que controvierten los linderos de lo políticamente correcto y evidencian el discurso oficial como una simulación llena impunidad y negligencia.

El 68 mexicano denunció el autoritarismo; Ayotzinapa pone en jaque la hipocresía institucional y un factor determinante, la negligencia y corta estatura de los actores políticos. #TodosSomosAyotzinapa y críticos de la torpeza de los políticos. #TodosSomosAyotzinapa cansados de lo mismo, corrupción cínica y aliada de las partes más obscuras del México violento.

#AyotzinapaYDerechosEfectivosParaJovenes

Ayotzinapa evidenció la necesidad de una perspectiva de derechos humanos de los jóvenes en el modelo institucional y el tejido social. En 2014 la respuesta inmediata del gobierno federal fue considerar la desaparición como una situación local; además, varios sectores llamaron a la criminalización de los jóvenes. Se buscó descalificar la actividad de los normalistas con razones llenas de un tufo de ortodoxia y desprecio.

La desaparición de los estudiantes evidenció el perfil complejo y ancho de la juventud mexicana, y empujó una cuestión determinante. Los derechos de los jóvenes no sólo deben ser asegurados en zonas urbanas sino en todo el país. Los jóvenes son pertenecen a zonas rurales, indígenas, migrantes, entre muchas otras variantes del tejido social; en suma, la juventud mexicana es sinónimo de diversidad.

Los cerca de 37 millones de jóvenes en México requieren de nuevas garantías de sus derechos; de su presente y de su futuro.

#AytozinapaEsperanza

No sabemos cuándo tendremos noticias ciertas de los jóvenes desaparecidos. Pero algo es seguro, México ha cambiado en estos dos años. La nueva geografía social y política de México tiene ahora nuevas narrativas de indignación social pero también de esperanza ciudadana. Ambas son necesarias. Esperanza que haya un cambio efectivo para brindar mejores oportunidades para los jóvenes, e indignación para que se encuentre a los 43 jóvenes de Iguala y se castigue a los responsables.

Por Dr. Mario Cruz Martínez, Profesor-Investigador del Departamento de Derecho de la Universidad Iberoamericana, Ciudad de México.

mario.cruz@ibero.mx @M_CruzMartinez




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