Clandestino, pero oficial

7 octubre, 2018

El pasado 13 de abril de este año se entrevistaron el entonces candidato Andrés Manuel López Obrador y la jerarquía católica dorada. La reunión se dividió en dos partes: la oficial y la importante.

La primera se dio a conocer a los medios: el Presidente Electo anunció que había invitado al Papa Francisco a México para que fuera testigo, protagonista y aval moral de su 4ª Transformación y Pacificación de México. Fue sin acceso a medios informativos. El tema de la amnistía para delincuentes y narcotraficantes no había estado en la mesa. No por falta de tiempo, sino porque “había cosas más importantes para tratar”.

En la otra parte de la reunión, se tocaron los temas de trascendencia para el gremio cardenalicio. Como la despenalización del aborto y la invitación VTP al Papa a México, si es que el voto favorecía a AMLO en las elecciones.

Por eso es que López Obrador, sintiéndose ganador, anunció con prontitud la invitación formal al representante del Estado Vaticano, que se volvió a prefijar el 10 de septiembre pasado cuando se reunió con el Nuncio Franco Coppola. Cónclave que también fue a puerta cerrada, pero estuvo presente el ex Jefe de Gobierno que procuró la despenalización del aborto en la Ciudad de México desde 2011, Marcelo Ebrard Casaubón, que sería por tal motivo ex comulgado, toda vez que así lo pretendieron algunos Ministros de Culto yunquistas. Imagínese un Canciller ex comulgado…

En el otro tema, la interrupción legal del embarazo en todo el país, los obispos “sugirieron” a Andrés Manuel en aquella reunión, dejar como está la despenalización del embarazo en términos legales. No mover el asunto. No espantar a las cigüeñas antes de su aterrizaje sin haber aeropuerto.

AMLO, al ver que habría reciprocidad, puso sobre la mesa algo equiparable: no alentar un fraude electoral. Espantar a los coyotes, mapaches, tepocatas, alimañas y víboras prietas. Y llevar a cabo un sexenio de paz entre ambos poderes. Así que se estrecharon la mano y se dio por sentado que implícitamente habría un silencio confesional en esta negociación.

Por cierto, las reuniones entre López Obrador y los obispos han sido a puerta cerrada. La que tuvo en septiembre en Monterrey, durante la Semana de Formación Permanente de Sacerdotes, fue con total secrecía. Y eso que el futuro Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas ha dicho que “nada en lo oscurito”. O nos tienen una sorpresa, o algo escoden.

En el ámbito terrenal, la doctora Miroslava Sánchez Galván, diputada Presidenta de la Comisión de Salud ya salió a decir que la iniciativa que proponen las mujeres de MORENA para despenalizar el aborto se va a discutir en la Cámara. Iniciativa que también apoya la Presidenta de la Comisión de Igualdad y Género en la misma legislatura, Maestra Wendy Briceño Zuloaga, igual, morenista. Falta que las dejen.

Aunado a estas voces está la del Doctor Jorge Alcocer Varela, propuesto para ser el próximo Secretario de Salud. Abiertamente en entrevistas el médico ha dicho que esto de no penalizar el aborto es un asunto de derechos humanos. Lo es también de salud pública. Y es que México ocupa el primer lugar a nivel mundial en embarazos de niñas de 10 a 14 años. Números que invitan a tomar decisiones de largo alcance.

¿Se podrá ver en este nuevo gobierno una separación clara entre los poderes Legislativo, Ejecutivo y celestial? Que así sea.

*Artículo de Óscar Moha, aparecido originalmente en Eje Central.




COMENTARIOS EN FACEBOOK
(Deja el tuyo)

* Todo comentario será revisado y publicado de acuerdo a nuestras políticas.

Deja tu comentario

150