COLABORACIÓN ESPECIAL. Seguridad Social /Por Alonso Domínguez Morales.

17 mayo, 2010

El origen histórico de la seguridad social mexicana se encuentra en los movimientos y luchas ciudadanas, observadas desde el Porfiriato (1877-1910), así como durante la Revolución Mexicana (1910-1917), en la que murieron más de un millón de mexicanos.
Como parte de esta amplia movilización social y política, grupos de intelectuales -entre ellos el encabezado por Ricardo Flores Magón– dieron origen al programa del Partido Liberal Mexicano en 1906; ese mismo año, estalló la histórica huelga en la Mina de Cananea, Sonora; y al año siguiente, la poderosa huelga y rebelión de Rio Blanco, Veracruz.

La fuerza de estas luchas se encontraba en sus demandas básicas: jornada laboral de 8 horas, establecimiento de salario mínimo, indemnizaciones por accidentes laborales, otorgamiento de pensiones, descanso dominical obligatorio, abolición de las tiendas de raya, entre las más sustanciales. Todas ellas, demandas sencillas, convocaron y pueden convocar a desarrollar amplios movimientos sociales.

Las peticiones de los grupos indicados, más la presión de los intelectuales y empresarios nacionalistas, constituyeron los principios fundamentales de la Revolución Mexicana y llegaron a establecerse en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, expedida por el Congreso Constituyente en 1917.

Las propuestas económicas, sociales, políticas e ideológicas de los trabajadores se expresaron, particularmente, en el Artículo 123, estableciéndose los principales derechos y obligaciones de los trabajadores, incluidos los referentes a la seguridad social, enunciados en la Fracción XXIX.
El contenido original de los Artículos 27 y 123 es la expresión más genuina de los sentimientos de justicia social que reclamaba la sociedad mexicana, compuesta en su mayor parte por trabajadores y campesinos.

Los antecedentes del Derecho Mexicano del Trabajo, donde se incluye la seguridad social, se fueron expresando en distintos momentos de nuestra historia:

* En el programa del Partido Liberal Mexicano, formulado y difundido en julio de 1906, destaca el capítulo llamado Capital y Trabajo.

* En noviembre de 1906, el General Bernardo Reyes, gobernador de Nuevo León, promulgó la Ley de Accidentes del Trabajo para su entidad.

* Aparecen también en el Manifiesto Político del Partido Democrático, en 1909, liderado por Benito Juárez Maza, hijo del Benemérito de las Américas, Benito Juárez García.

* Los derechos del trabajo también se encuentran en el libro “La Sucesión Presidencial de México”, escrito por Francisco I. Madero en 1908 quien, además, en abril de 1910, se comprometió a presentar iniciativas de ley para pensionar a los obreros mutilados en el trabajo -en las minas o en la industria- y a los familiares de los trabajadores, en caso de perder la vida.

* En diciembre de 1911, Madero -ya como Presidente de la República– formuló bases generales para una legislación obrera nacional, donde también se contemplaba la seguridad social.

* El primer proyecto de Ley del Trabajo fue formulado por varios diputados en 1913. En este documento se estableció un capitulo referente a la seguridad social. Sin embargo, los acontecimientos armados de la Revolución Mexicana no permitieron la discusión y aprobación del proyecto.

* En 1917, los asuntos de la seguridad social fueron incluidos en la Constitución Política bajo el principio de la justicia social, no por azar, sino como resultado de las conquistas de la revolución misma. En la Fracción XXIX del Artículo 123 se expresó claramente: “Se considera de Utilidad Social el establecimiento de cajas de seguro populares, de invalidez, de vida, de cesación involuntaria del trabajo, de accidentes y de otros fines análogos, por lo cual, tanto el gobierno federal como el de cada estado deben fomentar la organización de instituciones de esta índole para infundir e inculcar la previsión social”. Con esta sencilla y elocuente redacción se estableció un principio fundamental del derecho del trabajo en México, un eje político fundamental para organizar a la sociedad y al Estado y echar a caminar un nuevo régimen político, a partir de regular las relaciones entre trabajadores y patrones y entre trabajadores y Estado”.

En este contexto, es pertinente indicar cómo fueron introduciéndose los derechos del trabajo en la sociedad y el país:

* En agosto de 1925, se creó la Dirección General de Pensiones Civiles y de Retiro.

* En septiembre de 1929, se modificó la Fracción XXIX del Artículo 123, en el siguiente sentido: “Se considera de Utilidad Pública la expedición de la Ley del Seguro Social, que comprenderá seguros de invalidez, de vida, de cesantía involuntaria del trabajo, de enfermedades y accidentes y otras con fines análogos”. Con esta reforma constitucional se dio al Seguro Social la categoría de derecho público obligatorio y se sentaron las bases para formular la Ley del Seguro Social.

* En 1931, se expidió la Ley Federal del Trabajo.

* En enero de 1932, el Congreso de la Unión otorgó facultades al Poder Ejecutivo Federal para expedir la Ley del Seguro Social. Sin embargo, los acontecimientos políticos impidieron la emisión de esta ley durante varios años.

* Durante los gobiernos de Abelardo L. Rodríguez y de Lázaro Cárdenas del Río se formaron comisiones para formular un anteproyecto de Ley del Seguro Social, pero, nuevamente, las circunstancias políticas no permitieron consolidar el proyecto.

* Finalmente, el 19 de enero de 1943, se promulgó la Ley del Seguro Social, en la que se reafirmó que el seguro social es un servicio público nacional con carácter obligatorio, y se construyeron instituciones como el IMSS y el ISSSTE. Pasaron 25 años, desde 1917, y 13 años, desde 1929, para echar a caminar la primera institución.

Ignacio García Téllez fue el primer director del IMSS; él había participado en la elaboración del anteproyecto y tenía muy claro el sentido de la seguridad social. Cuando distintos sectores patronales se oponían a aceptar el esquema solidario, en una carta al entonces Presidente de la República,  Manuel Ávila Camacho, expresó: “No puede descansar su estabilidad en desnutridos, analfabetos, familias que viven en la promiscuidad, madres campesinas agotadas; no hay efectiva justicia social sin paz en los estómagos, en los cerebros y en la vida de los marginado. Mientras haya hambre en el pueblo y mientras haya sectores marginados no podrá haber salud ni avance. No podemos estructurar un régimen nacional estable si el mejoramiento social se funda en minorías privilegiadas y no se amplía el bienestar colectivo del pueblo, pues sin justicia social no hay verdadera democracia; la verdadera seguridad social está en que nos sintamos, todos, parte de una unidad y que los que más tienen aporten sus recursos para los que menos o nada tienen”.

Tomando como base los antecedentes indicados y las palabras del primer director del IMSS, puede desprenderse que los actuales directores de esta institución, del ISSSTE, de la Secretaría de Salud y demás instituciones similares, están bastante alejados de los principios y de la ideología de la Revolución Mexicana, de la Constitución Política y de los pensamientos de todos los individuos y grupos que promovieron la seguridad social.

En 1943, surgió el Sindicato Nacional de Trabajadores del IMSS.

En 1947, la Dirección General de Pensiones amplió los seguros de vejez, invalidez, muerte, orfandad, viudez y se redujo la edad para recibir las pensiones a partir de los 55 años.

En 1959, se promulgó la Ley del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado.

En enero de 1960, surgió el ISSSTE como un sistema específico de seguridad social para los trabajadores del Estado. En el mismo año fue fundado el Sindicato Nacional de Trabajadores del ISSSTE.
Desde aquél momento, el ISSSTE y el IMSS se convirtieron en las dos instituciones fundamentales de la seguridad social en México. Su presencia y actividad contribuyeron enormemente al desarrollo económico del país y, sobre todo, a mantener la estabilidad social y política del país. Sería imposible entender la época del “desarrollo estabilizador”, sin la participación decidida de las instituciones de seguridad social y de las agrupaciones sindicales como son el propio SNTISSSTE, el SNTIMSS, la FSTSE, la CTM y el CT. Pese a todos sus defectos, constituyeron factores centrales para la estabilidad social y política de México.

*El Articulista, es Coordinador Nacional del Movimiento 20.12 Enrique Peña Nieto. Cuenta con estudios sobre Teoría de la Ciudadanía, por Harvard University Extension School; tiene Maestría en Administración de Tecnologías de Información con Especialidad en Sistemas de Información para la Toma de Decisiones, por el ITESM Campus Guadalajara; es Licenciado en Administración y Relaciones Industriales, por la Universidad Panamericana, Campus Guadalajara. Enlace Político de la Secretaría de Acción Electoral del Comité Ejecutivo Nacional del PRI en los Estados de Baja California, Veracruz, Sinaloa, Baja California Sur y Nayarit, 2004-2005. Diputado Federal Suplente LVIII Legislatura, 2000-2003. Comisiones de Educación, Medio Ambiente y Asuntos de la Juventud. Operador Nacional de Giras del C. Candidato del PRI a la Presidencia de la República, Lic. Francisco Labastida Ochoa, 2000. Enlace Político de la Cámara Nacional de Autotransporte de Pasaje y Turismo (CANAPAT) con la Pre – Campaña del Lic. Francisco Labastida Ochoa, 1999. Líder del Proyecto ” Implementación de Sistemas y Subsistemas de Recursos Humanos” en la Dirección Administrativa de Pronósticos para la Asistencia Pública, 1998. Subsecretario de Finanzas de la Secretaría de Administración y Finanzas del Comité Ejecutivo Nacional del PRI 1998. Colaborador Especial del Portal de Noticias, Política y Estilo.




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