Investigadora de la UNAM, exhorta a defender el espacio marino

15 mayo, 2014

*La académica, promueve la conservación del equilibrio ecológico.

Al referirse a la “Iniciativa de Gestión del Mar Profundo” (DOSI, por las siglas de Deep Ocean Stewardship Initiative), la directora del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICML) de la UNAM, Elva Escobar Briones, señaló que este programa ha reunido a 28 expertos de 14 instituciones académicas de los cinco continentes, destacando científicos de las ciencias naturales y sociales, economistas y abogados ambientales de naciones desarrolladas y en vías de desarrollo.

El día de hoy, la revista Science en su sección Policy Forum, publica un artículo escrito por la misma investigadora de la UNAM, así como por Kathryn Mengerink, codirectora del Programa de Océanos del Instituto de Derecho Ambiental; y Lisa Levin, directora del Centro para la Biodiversidad Marina y la Conservación de la Scripps Institution of Oceanography.

Deep_Ocean_Stewardship_InitiativeEn el texto, los especialistas, hacen un llamado para administrar el espacio marino más grande del mundo antes de que ocurra una pérdida permanente, mediante el uso sensato de los recursos para conservar el equilibrio ecológico de las profundidades oceánicas.

“Las primeras exploraciones al mar profundo iniciaron en el siglo XIX y continuaron con mayor intensidad en las décadas de 1950 y 1960, pero aún es necesario adquirir más conocimiento, por ello, es importante impulsar campañas científicas y trabajar en forma conjunta y coordinada con los distintos sectores”, señalaron.

El mar profundo, que va de los 200 metros bajo la superficie hasta los fondos o suelos oceánicos a poco más de 11 kilómetros, abarca más de la mitad del planeta y es un vasto sitio de vida (con múltiples ecosistemas, hábitats complejos, variedad de animales y microorganismos, muchos aún desconocidos) que guarda recursos valiosos y de interés para diversos usuarios.

Entre los desafíos que se enfrentan, la bióloga y doctora en oceanografía destacó los impactos de las actividades asociadas al desarrollo de la pesca de profundidad, la extracción de petróleo y gas, la eliminación de desechos y la contaminación derivada de las zonas urbanas que ya han ocasionado daños a corto y largo plazos, y posiblemente irreversibles, en algunos ambientes del mar profundo.

“La minería a escala industrial se perfila en el horizonte. La gobernanza de los ecosistemas de columna de agua y de los fondos marinos por debajo de 200 metros de profundidad contempla reglamentaciones complejas de jurisdicción nacional e internacional, que complican el poder garantizar la salud futura del mar profundo”, destacó.

Escobar Briones detalló que el desarrollo de esta iniciativa comenzó con un esfuerzo conjunto entre la UNAM, a través del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología, y el Centro para la Biodiversidad Marina y la Conservación de la Scripps Institution of Oceanography, para lo cual contó con el apoyo del fondo J.M. Kaplan y la Red Internacional para la Investigación Científica de los Ecosistemas de Aguas Profundas (INDEEP), a través de una subvención de Fondation Total, la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO) y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP).

(Comunicado de la UNAM)




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