La muerte de Chavela Vargas, ha provocado sentimientos encontrados en la conciencia cultural de habla hispana. La ‘Dama del Poncho Rojo’, como se le conoció ampliamente, deja un legado artístico difícil de superar. Su gran amiga y biógrafa, María Cortina, es la única persona que estuvo en el momento del fallecimiento de la legendaria cantante de 93 años.
‘Me voy con México en el corazón’, fueron las últimas palabras de Chavela Vargas, quien dejó de sufrir a causa de los males respiratorios que la aquejaron y que fueron los que pusieron fin a su vida. “Silencio, silencio: A partir de hoy las amarguras volverán a ser amargas. Se ha ido la gran dama Chavela Vargas”, dice un mensaje en el Twitter oficial de la cantante.
La compositora de ‘Macorina’ fue una mujer que jamás se rindió a las críticas sociales que la ubicaban como una persona rara, incluso, tuvo que dejar a su natal Costa Rica, porque la juzgaban por usar pantalones.
Chavela Vargas, se estableció en México, y llevó la bandera tricolor por todos los rincones del mundo, donde su voz ‘aguardientosa’ dejó pasmados a escritores, poetas, intelectuales, periodistas y músicos, que veían en su personalidad, a la inspiración perfecta para interpretar las canciones del no menos mítico, José Alfredo Jiménez.
Isabel Vargas Lizano –el verdadero nombre de Chavela Vargas- cantó al lado de Pedro Infante, Javier Solís, José Alfredo Jiménez, Agustín Lara y Cuco Sánchez. La estampa de esta inmaculada mujer –que usaba pistola y fumaba tabaco, decayó notablemente al comenzar su severa adicción al alcohol.
Resaltando su amistad con los grandes personajes, fue incondicional del excepcional cineasta español, Pedro Almodóvar, el cual la hizo resurgir al darle participación en la película “La Flor de mi Secreto’. Fue tal el éxito que tuvo en España, que hoy día, en la localidad de Burgos, existe una calle que lleva su nombre.
Por su parte, la poesía de Joaquín Sabina, tuvo pensamientos hacia su figura: ‘En el bulevar de los sueños rotos vive una dama de poncho rojo, pelo de plata y carne morena. Mestiza ardiente de lengua libre, gata valiente de piel de tigre con voz de rayo de luna llena. Las amarguras, no son amargas, cuando las canta Chavela Vargas, y las escribe, un tal José Alfredo’.
La cantante, se fue reconocida con el Premio Latino de Honor en 1999, la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica en 2000, la Ciudadanía de Honor de Bogotá en 2004, un homenaje por 50 años de trayectoria artística en el Teatro de la Ciudad en 2004, el Grammy Latino en 2007 y fue candidata para el Premio Príncipe de Asturias este año.
El Presidente, Felipe Calderón Hinojosa, escribió en su cuenta de Twitter: “Lamento mucho el fallecimiento de Chavela Vargas. Como ella dijo: no muere, trasciende. Se queda con nosotros en sus canciones”. Mientras tanto, Consuelo Sáizar, titular de CONACULTA, informó que mañana martes, a las 12:00 horas, se llevará a cabo un homenaje de cuerpo presente en el Palacio de Bellas Artes.
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