Descifran en la UNAM la brillantez creativa de David Alfaro Siqueiros

17 agosto 2015

David_Alfaro_Siqueiros

*Expertos hablan sobre la “pintura accidental”.

Un equipo interdisciplinario de la UNAM –conformado por los Institutos de Investigaciones Estéticas (IIE) y en Materiales (IIM), así como de Ingeniería (II)-, encabezado por Roberto Zenit, encontró la física y la dinámica de fluidos detrás de la técnica llamada “pintura accidental”.

Esta técnica, se explica por un fenómeno en la naturaleza denominado inestabilidad Rayleigh-Taylor, que se produce si un fluido de baja densidad “empuja” a otro de alta, como ocurre en las nubes.

Para entender más esto, se ejemplifica la elaboración de un hot cake, donde el fluido de la masa con leche -al entrar en contacto con el aire caliente del sartén-, genera “inestabilidades” en las orillas, explicó Francisco Godínez, del II.

El descubrimiento es de gran importancia, ya que solo así se puede entender la brillantez de David Alfaro Siqueiros, quien en 1936 descubrió algo maravilloso, “solo semejante al misterio de la creación biológica”, mediante el uso de simples superposiciones de colores que por absorción, en un tremendo e inexplicable maridaje, producen los más extraños y gloriosos fenómenos plásticos.

El famoso pintor chihuahuense, denominó “accidente controlado” a lo que los investigadores conocen como “pintura accidental”. Siqueiros, utilizó la brocha de mano, la brocha mecánica, las veladuras, las raspaduras y los trucos imaginables de la alquimia pictórica, para realizar sus obras.

Sin embargo, nadie había explicado cómo se producen tales efectos.

Suicidio Colectivo, El Nacimiento del Fascismo o El Fin del Mundo son algunas de las obras de Siqueiros representativas de esta técnica. La primera, exhibida en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, es un monumento a las culturas prehispánicas condenadas de las Américas y un grito de guerra contra los regímenes totalitarios contemporáneos.

Sandra Zetina, coordinadora del Laboratorio de Diagnóstico de Obras de Arte del IIE, contactó a Roberto Zenit, quien accedió a hacer una investigación a fondo y encontrar cómo es la “creación verdadera de la pintura”, porque como dijo Siqueiros, “la pintura se crea a sí misma”.

Así, se constató que el artista tiraba la pintura y la dejaba actuar; aparentemente de la nada se creaba esa especie de formas autoenvolventes. Después de reproducir la técnica varias veces, Zenit identificó la inestabilidad Rayleigh-Taylor, donde la densidad de las diferentes pinturas es la causante de los efectos, pero esto tenía que ser probado.

(Información de la UNAM)




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