Días después de que MVS Comunicaciones –propiedad de Joaquín Vargas- diera a conocer las prácticas intimidatorias y chantajistas del gobierno federal para poderle aprobar la banda 2.5 GHz, la administración de Felipe Calderón, no ha podido contrarrestar este golpe demoledor, que evidenció no sólo la corrupción en su gabinete, sino que además, pone en sala de espera, cualquier expectativa que tenía el mandatario por sobresalir en algún organismo internacional, al finalizar su presidencia.
Columnas políticas y articulistas, habían mencionado que el destino de Felipe Calderón Hinojosa, estaba en los Estados Unidos, ya sea como responsable del tema ambiental, en la Organización de las Naciones Unidas, o como titular de un área académica, en alguna universidad , lo cual resultaría viable, porque para fortuna del mandatario, no todas las instituciones toman muy en serio lo que pasa en la política mexicana, véase el caso de Ernesto Zedillo, que continúa como Director de Estudios del Centro de Globalización de la Universidad de Yale.
Ahora, no es poca cosa lo que pasa con MVS, ya que independientemente del contexto comercial y empresarial, se crea un antecedente muy peligroso para el periodismo crítico en México. Este sexenio, podría quedar marcado como el de mayor censura hacia una respetable comunicadora, como lo es Carmen Aristegui. Por lo que se ha visto, los 12 años de gobiernos presidenciales no priistas, han pasado de largo en cuanto a libertad de expresión se refiere.
Nadie sabe en qué terminará el escándalo de MVS Comunicaciones, pero lo que todos sí deben de reconocer, es que la infame corrupción y el cinismo político de personajes como Javier Lozano, fueron los baluartes en el oscuro presidencialismo de Felipe Calderón Hinojosa. Por cierto, el pasado sábado 18 de agosto, el presidente festejó su cumpleaños número 50, y aprovechó para decir que sufrió amenazas de un posible atentado. Lo mejor, es que queda aclarado que no es ningún alcohólico.

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