El derrumbe de Eruviel Ávila Villegas

21 Diciembre 2016

La explosión ocurrida en el municipio de Tultepec, también colapsó las aspiraciones presidenciales del gobernador del Estado de México -que a pesar de sus infructuosos intentos por desligarse de la tragedia-, no pudo controlar el daño colateral hacia su persona.

Todo México se enteró de lo que pasó en Tultepec, y para desgracia de Eruviel Ávila Villegas, en el imaginario colectivo solo hubo una idea: el estallido que enlutó a decenas de hogares, se debió a una irresponsabilidad del gobierno del Estado de México, que apenas unas semanas atrás, había señalado que el Mercado San Pablito, era el “más seguro de América Latina”.

No queremos imaginarnos al más inseguro.

Entendemos que recriminar solamente a Eruviel Ávila, sería un acto de irresponsabilidad, porque en el caso de Tultepec tuvieron que ver directa o indirectamente la Secretaría de Gobernación, a través de la coordinación de Protección Civil; así como la Secretaría de la Defensa Nacional, en el rubro de permisos para operar explosivos y armas de fuego.

Sin embargo, la ciudadanía de Tultepec, los analistas políticos, los articulistas, las columnas de los diarios nacionales y extranjeros, los mismos priistas, señalan que la explosión pudo haberse evitado, si todo hubiera estado reglamentado desde hace muchos años.

Ojo: no es la primera vez que explota ese mercado en el periodo de Eruviel.

La televisión mexicana, en especial Foro TV, ha cubierto cada hora la tragedia de Tultepec, ofreciendo imágenes desoladoras, llenas de miedo y terror. Fue la empresa de Emilio Azcárraga Jean, quien difundió la más grande negligencia gubernamental de los últimos 10 años.

El hecho fue tan horroroso que los medios extranjeros resaltaron la tragedia.

Pero lo peor de todo, está en saber que al interior del gobierno del Estado de México, existe una dependencia llamada Instituto Mexiquense de la Pirotecnia, quien avaló el funcionamiento del Mercado San Pablito, señalando que cumplía con todas las normas de protección civil, convirtiéndolo en el mercado “más seguro de América Latina”.

Es ahí donde entra la responsabilidad de Eruviel Ávila Villegas.

Reiteramos: no es el único culpable, pero su gobierno fue quien permitió que el Mercado San Pablito operara a pesar del grave riesgo que corrían cientos o miles de personas que se congregaban normalmente para comprar todo tipo de cohetes o artefactos explosivos ante las celebraciones de Navidad y Año Nuevo.

Imaginemos si esto hubiera pasado un fin de semana.

El corazón se nos seca de tanta lágrimas que hemos derramado.

Ahorita lo más fácil será meter a la cárcel a Juan Ignacio Rodarte Cordero, director del Instituto Mexiquense de la Pirotecnia. Eso es lo más sencillo, lo más práctico. En otro país, donde existiera la justicia, Eruviel Ávila Villegas ya hubiera renunciado o lo hubieran hecho renunciar ante la gravedad del asunto.

Sabemos que eso no va a pasar aquí, aunque quisiéramos.

Pero la explosión de Tultepec, no solo dejó muertos, heridos y desaparecidos; también derrumbó por completo cualquier idea de Eruviel Ávila Villegas por quererse candidatear como “presidenciable”.

Hoy no podemos decir Feliz Navidad.

México llora ante tanto dolor.

El gobierno mexiquense, ha enlutado a toda una nación.

No hay más qué decir.

(Editorial)




COMENTARIOS EN FACEBOOK
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No sean malos ya le dio su premio a la quinceañera Rubi y es una semana en Valle de Bravo. Jajajajaja

Dios quiera y esto no sea una artimaña política, seria una puta vergüenza y una infamia que hayan hecho esto a propósito para fines electorales.

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