El desamor, la tristeza y la depresión, un grave problema médico

22 noviembre 2017

El académico de la Facultad de Medicina de la Universidad nacional Autónoma de México (UNAM), Álvaro Contreras Villaseñor, señaló que cuando alguien se pelea con su pareja, y manifiesta tener el “corazón roto”, hay que tomarlo de manera literal. Esto no es una interpretación poética, sino un problema que afecta directamente a ese órgano en la vida real, y que suele confundirse con un infarto.

Añadió que el síndrome de “corazón roto”, es el nombre que se le da a la miocardiopatía por estrés, y ocurre por tensión intensa e inesperada por la pérdida de un familiar o una pena de amor.

Contreras Villaseñor, indicó que el músculo del ventrículo izquierdo del corazón, se inflama de forma similar a un pequeño globo, sin que haya daño orgánico evidente como una arteria tapada o afectación muscular.

Los pacientes presentan dolor de pecho, falta de aire, desmayos, palpitaciones y arritmias, la misma sintomatología de quien está sufriendo un infarto. Esta enfermedad impacta principalmente a las mujeres, especialmente de edad avanzada, pero no excluye a las jóvenes o a los hombres.

El universitario manifestó que una de las teorías más aceptadas del porqué se inflama el músculo del ventrículo izquierdo, es el exceso de catecolaminas, neurotransmisores como la adrenalina, noradrenalina o dopamina, que llegan al torrente sanguíneo en situaciones de alerta máxima.

La buena noticia es que un corazón roto puede evolucionar rápidamente y de forma favorable para el paciente, aunque en algunos casos se puede presentar una falla ventricular que requiere de un seguimiento hospitalario de hasta cuatro semanas.

Es una enfermedad que está infradiagnosticada (diagnosticada de forma incorrecta) en México, por lo que el médico debe saber que existe y que requiere de cierto entrenamiento y recursos tecnológicos para su detección.

“Muchas veces menospreciamos la salud emocional y mental; por ejemplo, a personas con depresión se les dice ‘ponte contento’ y creemos que con eso se solucionará; es como decirle a alguien ‘no te infartes’. Hay cuadros que pueden ser muy aparatosos y otros que son muy inocentes, y que probablemente mejoren con el apapacho y el caldo de pollo, pero no es algo seguro”, concluyó el cardiólogo.

*Información de la UNAM




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