El “Infarto de Onésimo” y la Extinción de la Laicidad.

21 noviembre 2010

El mensaje de Jesús de Nazareth, para todos sus seguidores fue simple: “no todo el que me dice Señor, entrará al reino de los cielos; sino el que hace la voluntad de mi Padre”. Y la voluntad de Dios Padre, es hacer el bien, predicar la verdad, proteger al perseguido por la injusticia, cobijar a los débiles, alimentar al pobre, consolar a los que sufren; por lo tanto el Obispo de Ecatepec, Onésimo Cépeda, está condenado desde hace mucho, pero mucho tiempo, a dejar su vida y su alma en el lago de fuego y azufre, preparado para el diablo y sus ángeles. ¿Un hombre de Dios, como se define a un obispo, puede estar involucrado en una acusación de fraude por 130 millones de dólares? Sin duda, lo que le importa al bien llamado “Millonésimo” Cepeda, es la gloria terrenal, mandando al diablo a la gloria celestial… qué paradoja.

Después del escándalo de fraude, Don Onésimo, “sufrió un infarto”, por lo que rápidamente un helicóptero del Estado de México, lo llevo al Hospital Ángeles ubicado en Interlomas. En verdad deseamos y elevamos nuestras oraciones, por la pronta recuperación del prelado, para que de una vez por todas, ajuste cuentas con las autoridades. Sin embargo, aunque el tema es preocupante por toda la implicación que conlleva a la Iglesia Católica, el asunto es hasta pequeño si enlazamos este episodio con el discurso del Secretario de Educación Pública del Estado de México, Alberto Curi Naime, quien al tener la palabra en la inauguración de las Torres Bicentenario en la Ciudad de Toluca, el pasado viernes 19 de noviembre, tuvo a bien empezar su participación saludando al gobernador, a los representantes de los poderes legislativo y judicial…y al señor obispo de la arquidiócesis de Toluca.

Nunca antes, bueno, ni siquiera el Secretario de Educación Pública Federal, Alonso Lujambio –parte generacional del movimiento conservador- ha tenido esa falla de fondo y forma. Se vale que incluso, hasta cierto punto, Enrique Peña Nieto, pueda saludar la presencia eclesiástica; pero no se puede, es reprobable que un funcionario estatal -que es el que debe de fortalecer la esencia de la laicidad, desde su responsabilidad- sea el que protagonice este penoso asunto. México, nunca llegará a ser una potencia, mientras sigamos conduciéndonos por las influencias religiosas. Sin embargo, qué bonito será cuando el Presidente de la República, el Gobernador, el Senador, el Diputado y el Presidente Municipal, digan al comenzar sus discursos: “bienvenidas sean las iglesias católica, bautista, metodista, pentecostal, mormona, anglicana…”. Mientras tanto, nosotros como sociedad, debemos de apoyar la laicidad, porque al menos en la mente de algunas autoridades, el asunto está ya sepultado y en el olvido.

Por Luis Enrique Rocha/Dir. Gral. del Portal de Noticias, Política y Estilo




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EXCELENTE, YA SABES MI QUERIDO HERMANO QUE SOMOS LAICOS Y APEGADOS A DIOS COMO SIEMPRE, DE FORMACION
OJALA A ONESIMO PRONTO LO VEAMOS TRAS LAS REJAS

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