El infierno que vivieron los siete niños calcinados en Iztapalapa

30 diciembre, 2018

El pasado viernes 28 de diciembre, los mexicanos despertamos con una aterradora noticia: siete pequeños murieron calcinados al interior de su vivienda en la alcaldía de Iztapalapa, Ciudad de México. La casa se consumió rápidamente, ya que era casi edificada con madera y cartón, pues la extrema pobreza en la que vivía la familia, no les daba ni para comprar cobijas usadas.

La televisión, radio, periódicos, portales informativos, realizaron una extensa cobertura de esta desgracia. Sin embargo, mientras pasan los días, se descubren situaciones extremadamente incomprensibles que vivieron los niños adentro de su propio hogar. Los vecinos han ofrecido detalles dignos de una película de terror.

Esta es la historia: los papás de los niños son adictos a las drogas, y cuando sus hijos les pedían de comer, estos les ofrecían enervantes para calmar el hambre; los pequeños estaban abandonados a su suerte el 90 por ciento del día, andaban por las calles sucios y malolientes. Los vecinos les daban de comer ante la grave desnutrición que padecían.

Un caso que se podría estar investigando, es el de la abuela, mujer que los medios captaron cuando llegó al lugar de los hechos. La señora, lucía bañada y arreglada, y cuando las vecinas la ubicaron, le empezaron a decir hasta de lo que se iba a morir; la abuela, también abandonó a sus nietos, y jamás procuró por ellos.

Hoy la abuela toma relevancia en la muerte de sus nietos, ya que la ex pareja de esta mujer, pudo haber sido el responsable de haber iniciado el fuego, esto como venganza de que la mujer rechazó la propuesta de regresar con él. El ex novio de nombre Juan, amenazó a la mujer, diciéndole que dañaría a su familia. Este hombre, ya había intentado quemar el domicilio hace unos meses.

El tormento de los niños no terminaba con la pobreza, el hambre, las adicciones y la soledad, ya que también eran víctimas de abuso sexual. Su mamá, al no poder pagar la renta de la modesta casa, ofrecía a sus pequeños hijos al dueño del lugar, quien podía violar las veces que quisiera a los infantes, y de esta manera, pagar una parte de la renta mensual.

Cada segundo que pasa, se conocen nuevas historias de los niños calcinados en Iztapalapa, los cuales sufrieron lo insufrible en esta terrible vida que les tocó. Las autoridades capitalinas, tienen en sus manos, uno de los casos más dolorosos y abominables de los últimos años. Esto parece un rompecabezas diabólico, donde no se sabe por dónde empezar.

Hay situaciones que el ser humano no entiende todavía.

Pero conociendo esta desgracia, tal vez las preguntas vayan enfocadas en otro sentido.

¿Por qué tuvieron que nacer estos niños? ¿Su único objetivo era sufrir, tener hambre y ser abusados sexualmente? ¿Dónde estábamos como sociedad cuando los pequeños imploraban ayuda y protección? ¿Dónde estaban las autoridades cuando se les indicaba que una familia maltrataba a sus propios hijos? ¿Dónde están los políticos que en sus campañas proselitistas prometen mejores condiciones de vida?

¿Dónde estaban Dios y sus ángeles para cuidarlos?

Hoy los siete niños calcinados, están en el paraíso.

De ahí no debieron salir nunca.

Por Luis Enrique Rocha @luis_journalist




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