El PRI pierde votantes

14 junio, 2017

En un extenso artículo publicado en el portal de la Universidad Iberoamericana, la prestigiada académica Ivonne Acuña Murillo, destacó la manera en que se vivió la jornada electoral del domingo 4 de junio, donde se eligieron a los nuevos gobernadores de Coahuila, Estado de México y Nayarit.

En este sentido, la articulista señaló que los números solo demuestran una lucha sin cuartel por el poder, entre las cuatro principales fuerzas políticas. Además de intensificar una campaña de dimes y diretes, donde la opción de la ciudadanía parecía ser escoger de entre todos al menos corrupto.

“La realidad fue otra, al final ganó quien pudo movilizar más recursos económicos, políticos y materiales; quien fue apoyado por el partido con la estructura territorial y de poder más grande; quien contó con el enorme soporte de recursos públicos, estatales y/o federales.

“Triunfó quien tuvo tiempo de calidad en los medios sin que su imagen fuera golpeada una vez y otra también; quien tuvo el mayor voto duro a su favor o quien ha construido una red de apoyos y favores mutuos entre personas de escasos recursos, poca información y preparación formal y bajos ingresos.

“Salió victorioso quien logró obtener un porcentaje de votación tal, que la distancia entre el segundo y el primer lugar no pudo remontarse con algún tipo de “truco electoral” a la hora de las votaciones, ni los PREP de 70%, ni conteos rápidos del 74%, ni algoritmos, ni urnas embarazadas, abiertas, sin actas y sin la omisión de las autoridades electorales”, señaló la especialista en temas políticos.

Añadió, que más allá de las denuncias presentadas por los partidos opositores, hay que considerar diversos factores después de estos comicios. Acuña Murillo, señala que el PRI ganó solo por dos o tres puntos, aún contando con infinidad de recursos.

Resaltó que a pesar de que el Revolucionario Institucional triunfó en el Estado de México, el partido perdió una inmensa cantidad de votos, considerando que Enrique Peña Nieto (2005) obtuvo 48% de los votos; seis años después, Eruviel Ávila arrasó con 62%, mientras que Alfredo del Mazo se llevó la victoria con un pálido 33.72%.

El interesante texto de la académica, finaliza puntualizando sobre lo costoso que resulta la pseudodemocracia mexicana, ya que cada voto emitido el pasado 4 de junio costó al erario más de 446 pesos, cifra que triplica el costo por voto en las elecciones federales de 2012 y ubica los comicios locales de 2017 entre los más caros de la historia.

De acuerdo con datos del INE, los procesos electorales del Estado de México, Veracruz, Coahuila y Nayarit tuvieron un costo global de 4 mil 948 millones de pesos. Para las elecciones del año próximo se estima que se incrementará cinco veces el número de funcionarios públicos a elegir. La duda pertinente es si la cantidad global mencionada arriba se multiplicará por cinco o más, dado lo que se juega, enfatizó.

(PyE)




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