El Secretario Particular de Alejandra del Moral, Puede ser Repudiado por el PRI Izcallense/Por Rodolfo Rocha Garnica.

6 abril, 2010

Cuando el Partido Revolucionario Institucional perdió por primera vez la alcaldía de Cuautitlán Izcalli, allá en  el primer domingo de julio de 1997, se comprobó la intromisión de sacerdotes católicos  para arengar a los feligreses y veladamente solicitarles votar por la opción del PAN, bajo la consigna de “el cielo es azul”.

Columnas que en ese tiempo aparecieron en los periódicos Uno más Uno, Excélsior y Reforma, así como en el espacio radiofónico de Pedro Ferriz de Con, dan cuenta de dicho acontecer, inscrito en el manual aprendido de la a a la z por los miembros activos de Acción Nacional, conocido con el nombre de “Ave Azul“ ( cuyo documento obra en poder del que esto escribe )

El clero izcallense, a casi un año de aquel suceso- es decir en 1998- se declaró abiertamente como enemigo del PRI, a través de una carta enviada al semanario comercial Provincia en Marcha, y en todas las subsecuentes campañas proselitistas actuó de manera descarada persuadiendo a sus fieles para sufragar a favor de los candidatos emanados del blanquiazul.

Si lo dicho anteriormente se duda, dos candidatos como Enrique Sandoval y Héctor Pablo Morales pueden dar fe de lo que les consta, ambos al comprobar la injerencia de los sacerdotes católicos en asuntos públicos, lo cual a todas luces es un delito.

Sin embargo, la complacencia de las autoridades del IEEM de esos tiempos se traducía como complicidad.

Lo anterior viene a comentario por la tristemente célebre frase del secretario particular de la actual Presidenta Municipal, Alejandra del Moral Vela, de nombre Edgar Díaz, quien exigió a los integrantes del Consejo de Participación Ciudadana del Fraccionamiento La Quebrada solicitar “ disculpa al señor cura, porque es una persona de respeto “, cuando el que no respeta a los habitantes de una de las colonias más emblemáticas y antiguas del municipio 121, al violentar la paz social, es precisamente el presbítero Dionisio Gómez Rivera.

Nadie puede impedirle a Edgar Díaz profesar una religión, el es libre de elegirla, pero que no confunda su función pública con un acto digno de las hermanas de la Santísima Trinidad, la vela perpetúa y el rebozo de María.

Por lo menos, el clero izcallense nunca ha pedido perdón a los priístas del lugar y eso seguramente Alejandra del Moral lo sabe muy bien. Aunque, en realidad, el perdón de los prelados de la grey católica debe ser ante la población, porque al intervenir en asuntos políticos no sólo cometen delito sino se convierten en figuras influyentistas y eso la legislación electoral no lo permite.

Edgar Díaz debe conocer de la historia del municipio donde es servidor público, porque seguramente cobra muy bien. Sí no, el juicio de los militantes del tricolor de ese municipio- donde figuran personajes liberales connotados- caerá sobre él.




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