El Silencio de los Críticos

5 Noviembre 2015

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Las redes sociales han abierto una ventana que permite la crítica precisa y la imprecisión de la criticonería ante los malogros y los graves errores de la actual administración pública. Los tiempos han cambiado, las formas de comunicar también lo han hecho y el senador priista, Omar Fayad, lo sabe muy bien.

El Presidente y sus colaboradores no se cansan de cometer equivocaciones garrafales que les han costado aprobación y credibilidad ante la mirada inyectada de sangre de todos los mexicanos. México posee una sociedad sumamente inconforme. Los errores de Peña han creado un largo eco en la memoria colectiva gracias al poder de las plataformas cibernéticas y de las nuevas redes de comunicación que hacen de sus usuarios grandes informantes del acontecer cotidiano del país.

La iniciativa de expedición de la Ley Federal para Prevenir y Sancionar Delitos Informáticos, del senador Omar Fayad, causó un gran revuelo durante el transcurso de las semanas pasadas. No cabe duda de que esta iniciativa denota un tinte temeroso por parte de la administración priista ante las palabras que, como navajas, destazan la figura del presidente, la popularidad de su gobierno, la carrera política de muchos de sus allegados y subordinados.

¿Pero qué régimen no ha temido a la voz crítica de la sociedad?

Ante esta cuestión nos vemos obligados a plantear sólo algunos ejemplos que dispone la historia: A finales del siglo XIX los intelectuales críticos del Porfiriato fueron acallados por la mano férrea de la dictadura (algunos terminaron criticando y escribiendo desde el exilio). Durante el gobierno del presidente López Mateos se encerró en el calabozo de Lecumberri a un “criminal de brocha gorda”, al muralista más vituperante del gobierno, David Alfaro Siqueiros.

Díaz Ordaz se encargó de amagar a los periodistas que se empeñaban en echarle tierrita a su tiránica administración (destacando que Díaz Ordaz repudiaba enfermizamente cualquier contraopinión de su forma de hacer las cosas). Luis Echeverría le puso un alto a Julio Scherer García y a cuarenta de sus articulistas en Excélsior, después de que el periodista criticara en las columnas de su diario los hechos ocurridos el 2 de octubre de 1968 (cuando Echeverría era Secretario de Gobernación) y, posteriormente, lanzaría filosas palabras en contra del gobierno echeverrista, dándole al presidente toda la responsabilidad del Halconazo de 1971 con encabezados que rezaban: “No permitiremos un nuevo 68”.

Que a nadie extrañe que el senador Fayad, enfundado en su miedo, responda de esta manera frente a un pueblo enardecido ante la impunidad, la corrupción y los malogros de un sexenio torcido. Los tiempos cambian y la forma de callar bocas también; lo único que se mantiene como antaño es la institución presidencial mexicana: temerosa ante las acusaciones, intolerante a la crítica precisa y enfurecida frente a la especulación de los cibernautas.

Internet es el talón de Aquiles del gobierno. Las redes sociales han cambiado radicalmente la manera de informar.

Ahora sólo basta una frase de 140 caracteres para despertar a una nación y tumbar a un gobierno. Ya no son necesarios los embutes a periodistas y líderes de opinión que callan por cobardía y que venden su silencio por una jugosa cantidad monetaria emitida por la Secretaría de Gobernación. Ahora lo que no se dice se sabe.

Omar Fayad piensa que estos bandidos informáticos tienen que guardar silencio y enfrentarse a las consecuencias de sus palabras envenenadas. Un chiste comiquísimo va implícito en la frase, tal vez por ello el senador priista se retractó el pasado martes 3 de noviembre y le rogó a la Mesa Directiva retirar su ridícula iniciativa de ley.

La fallida #LeyFayad (junto al #YaCholeConSusQuejas) demostró el miedo y la necesidad desesperada del gobierno por mantener el silencio de aquellos críticos que “delinquen” al escribir un tweet o al compartir una publicación de Facebook.

Fayad es un gran cómico. México seguirá siendo un país con voz crítica por mucho tiempo (eso corre por nuestra cuenta)… ¿Será?

Por Diego Fernández Gómez.

@DFG_Diego
Facebook/DiegoFernández

*El articulista es estudiante en la carrera de Administración Pública y Gobierno de la Universidad Anáhuac México Norte. Obtuvo una beca del 100% al ser ganador del décimo quinto Premio Nacional de Expresión Oral y Escrita “Octavio Paz”. Ha colaborado en distintas asociaciones civiles con el objetivo de generar un cambio en su municipio, Naucalpan de Juárez, Estado de México. Fue candidato externo a sexto regidor de Naucalpan durante las elecciones de junio del 2015. Amante de la historia de México, y de sus cuestiones políticas, sociales y económicas, lo han llevado a comenzar a gestar su primera obra literaria titulada Las alas torcidas del águila real; un compendio ensayístico que tiene como meta realizar un análisis detallado de la identidad del mexicano del siglo XXI.




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Cierta la afirmación del articulo, las redes sociales vienen a ser la guillotina de los malos gobiernos no solo en Mexico, sino en muchas partes del mundo, y no vamos lejos los trabajos de Wilkileaks donde se evidencio toda la porqueria de la CIA, y otras dependencias del gobierno de EEUU. son evidencia tangible de que las redes estan alertando a la sociedad. Las consecuencias que hubiera desatado la aprobación de esa ocurrencia que quisieron llamar iniciativa del senador hidalguense Fayad, titere de su paisano Osorio Chong, son acciones de sobresalto de esta administración federal fallida, que no fueron capaces… Leer más »
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