El silencio ofensivo de Alejandro Juraidini Villaseñor e Irazema González Martínez

18 noviembre 2016

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La violencia que se vive en Naucalpan, y la tremenda irresponsabilidad del alcalde Edgar Olvera Higuera, ya debe ser motivo para que el Congreso del Estado de México, pida la destitución inmediata no solo del presidente municipal, sino de todos los síndicos y regidores, por solapar un esquema de gobierno altamente corrupto e ineficiente.

No hay minuto en que no ocurra una desgracia en Naucalpan: desapariciones, secuestros, asaltos y crímenes en casas habitación, robos y muerte en el transporte público, abuso de autoridad, prepotencia en los mandos policiacos, amenazas a periodistas, acoso sexual.

Pero si el edil panista, tiene culpa de aquí hasta el cielo de todo lo que pasa en su territorio, también habrá que puntualizar y señalar el ofensivo silencio de la “clase política priista”, que al parecer, avala el desorden, la negligencia y el cinismo de Edgar Olvera Higuera.

¿Alguien sabe dónde está el diputado federal Alejandro Juraidini Villaseñor y la diputada local Irazema González Martínez? ¿Sabrán que el electorado que votó por ellos está sufriendo un auténtico calvario? ¿Vivirán Juraidini e Irazema en Naucalpan o ya se exiliaron en otro lugar donde ellos y sus familias sí estén a salvo?

Lo que hacen Juraidini e Irazema, son un insulto para Naucalpan.

Todos estaremos de acuerdo en que Edgar Olvera Higuera es la peor desgracia que le pudo pasar a miles de familias. El alcalde panista, no solo es inútil, barato, corriente, naco, insolente, también es un fracasado político que no tiene el respeto ni de los perros que están afuera del Ayuntamiento.

Pero hay un pecado mayor: la omisión, y el “hacer como que no pasa nada”.

Es ahí donde entran los diputados priistas de Naucalpan.

¿Por cierto, alguien sabe quién es Alejandro Juraidini y qué propuestas ha llevado a la tribuna del Congreso de la Unión? No olvidemos que este personaje se sacó la lotería ante la mala fortuna de David Sánchez Guevara, y lo menos que podría hacer este desconocido legislador, es atender a las familias naucalpenses en desgracia.

Así las cosas en Naucalpan.

Cuando no es el alcalde Edgar Olvera, son los diputados del PRI, los que afectan en lo real y en lo no real (llámese omisión o silencio), a miles de padres de familia que ya están a punto de morirse (o ya se murieron) de tanto miedo, terror y angustia.

Aquí un mensaje urgente para Enrique Peña Nieto, Eruviel Ávila Villegas, Ejército Mexicano, Marina Armada, Policía Federal, y todos los que tengan que ver con la protección de los mexicanos: entren inmediatamente a Naucalpan, encarcelen a los responsables políticos, y quiten el fuero a los diputados que siguen cruzados de brazos.

Si no pueden hacer esto, díganlo; hay muchos que sí podemos lograrlo.

Naucalpan fallece, y sus “políticos” están felices de la vida.

¡Qué vergüenza!

(Editorial)




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