Elección Edomex 2017, con los ojos puestos en la Presidencia de la República

7 Abril 2017

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Cuando el próximo domingo 4 de junio más de 14 millones de ciudadanos sean convocados a votar en el Estado de México, no sólo decidirán la gubernatura de la segunda entidad más importante del país, también ubicarán a las principales fuerzas políticas en su lucha por la Presidencia de la República rumbo a 2018.

Ante la cantidad de poder en juego, en las próximas semanas veremos cómo los partidos volcarán todos sus recursos políticos, económicos y persuasivos para alcanzar sus propósitos. Muchas preguntas surgen en función de cada actor político, así que vale la pena revisar cuáles son los puntos en los que hay que enfocar la atención.

Según la encuesta del periódico Reforma levantada durante la segunda semana de marzo, 79% de la gente considera que debe cambiar el partido en el gobierno. ¿Podrá Alfredo del Mazo proyectarse como el candidato del cambio después de que el PRI ha gobernado el Estado de México durante casi 90 años? Sin duda no le será nada fácil, ya que sus contendientes sólo tienen que etiquetarlo como pariente del presidente Peña Nieto o como el hijo y nieto de exgobernadores priistas. ¿Hasta dónde podrá empujarlo la máquina electoral del PRI? Sin duda la clase política mexiquense apostará todo lo que esté en sus manos ya que están en juego cientos de puestos de poder, un gigantesco presupuesto y millones de votos para las elecciones presidenciales de 2018.

Por el lado de Acción Nacional, ¿logrará Josefina Vázquez Mota hacer una buena campaña?, ¿será capaz de despertar las emociones de la gente?, ¿podrá posicionarse como la adversaria más sólida frente a Alfredo del Mazo? Habrá que ver si la aparente unificación del partido en torno a su figura resulta suficiente. Ganar el Estado de México sería una gran catapulta para el PAN, éxito que paradójicamente reavivaría el conflicto entre el grupo de Ricardo Anaya y el calderonista. Mientras la derrota es huérfana, a la victoria siempre le aparecen muchos padres.

En lo que respecta a Movimiento de Regeneración Nacional, no hay duda que la figura que realmente estará en la boleta electoral será la de Andrés Manuel López Obrador. ¿Podrá su campaña impulsar a Delfina Gómez para ganar la gubernatura? ¿Logrará Morena terminar de desangrar a lo que resta del PRD? Y hablando del Partido de la Revolución Democrática -según las encuestas la cuarta fuerza política-, ¿le restará votos a Morena quitándole el triunfo o venderá los puntos que consiga al partido que resulte mejor postor?

No todas las dudas estarán en torno a los partidos, también estarán en el juego político mismo. ¿De qué magnitud y sobre qué flancos serán las descalificaciones que se lancen? ¿Abundarán las campañas negativas? ¿Quién se concentrará en quién? Y hablando de contrastes, ¿el instituto electoral local, partidos y los candidatos serán capaces de organizar unos debates dignos de una democracia desarrollada? Luego de observar los numerosos encuentros en las campañas estadounidenses o el reciente debate en Francia, ¿se atreverán los políticos a avergonzarnos con unos encuentros acartonados, sin argumentos ni réplicas, sin espontaneidad y con un somnífero formato televisivo?

En las campañas del Estado de México, más que preguntarnos si los partidos gastarán dinero para hacerse de votos, tendremos que cuestionarnos quién gastará más y con qué desvergüenza. En este sentido, ¿por cuánto rebasarán los topes de campaña? ¿Hasta dónde correrán despensas, monederos electrónicos, bultos de cemento y tinacos? ¿Qué tanto pesará el clientelismo político? Si bien es cierto que la compra del voto no es práctica de un solo partido (es más bien una de las expresiones más deleznables de nuestra cultura política) podemos estar seguros que el PRI utilizará todos los recursos del gobierno federal y estatal, así como de los municipales y fácticos para mantener su mina política más valiosa.

Finalmente, las preguntas más importantes por resolver recaerán en los mexiquenses. ¿Dejarán de lado la corrupción del gobierno federal? ¿Disociarán el nombre del candidato del PRI con el del presidente Peña y su grupo político? ¿Perdonarán el aumento en la gasolina? ¿Olvidarán los incrementos de precios? ¿Desatenderán la situación de inseguridad en la entidad? ¿En qué magnitud creerán en las noticias falsas que surgirán en las redes sociales? ¿Traducirán su desesperación y frustración en participación electoral u optarán por el abstencionismo?

Nos esperan dos meses en los que, si bien algunas dudas a estas preguntas se irán clarificando, las más importantes se resolverán hasta ese día. A pesar del desolador escenario, todavía hay tiempo para que la sociedad mexiquense y nacional exijan mejores candidatos, propuestas más sólidas, acciones más responsables y una mejor comunicación política. Mejores campañas es lo mínimo que le podemos exigir a la clase política en tiempos de desencanto y apatía.

Por Iván Iturbe Carbajal

*Artículo publicado por la Universidad Iberoamericana Ciudad de México




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