Enrique Ochoa Reza, el raterito de quinta

25 septiembre 2016

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La corrupción política en México es tan variada, que ahora hasta el más mediocre puede robar lo que quiera, cuando quiera y como quiera, y como ejemplo de esta lamentable situación tenemos al líder nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

En estos momentos, ¿cómo identificará la ciudadanía a Enrique Ochoa Reza? ¿Lo ubicará como el presidente del PRI o como un cínico que se autorizó 1.7 millones de pesos de liquidación por haber renunciado a la Comisión Federal de Electricidad (CFE)?

Ochoa Reza es tan mediocre, que ni siquiera sabe robar.

Pero este no es el tema principal.

El verdadero tema es cuánta porquería existe en el círculo más cercano al presidente de la República, incluyéndolo a él y a su esposa Angélica Rivera. Todos se van con las manos llenas. No existe un solo funcionario dentro del gabinete legal y ampliado, que no presuma sus mansiones, sus yates, sus aviones, sus ranchos, sus empresas, sus viajes al extranjero, sus novias y sus amantes.

La publicación del diario Reforma, derrumba el patético discurso anticorrupción de Enrique Ochoa Reza. Si este político de quinta, realmente fuera honesto, jamás hubiera tomado millones de pesos del erario público para poner fin a su carrera en la CFE.

Es más, si Ochoa Reza fuera un poquito decente, no estaría llorando como niña por todos los desaires que ha recibidode la clase política priista. Tanto Osorio Chong, Eruviel Ávila, Manlio Fabio Beltrones, Emilio Gamboa Patrón, y todos los pesos pesados, ven al líder del PRI como un payasito de circo, como el clásico office boy que quiere caer bien.

¿Qué otro atributo tiene el líder del PRI que no sea lamerle los zapatos a Luis Videgaray?

Ni uno, porque sin el ex secretario de Hacienda y Crédito Público, Ochoa Reza no es nada ni nadie; si acaso tuvo un momento de éxito el frente de la CFE, fue porque el mismo Videgaray lo impulsó moviendo todos los hilos de la corrupción y enriquecimiento ilícito.

Podríamos redactar hojas enteras de la mediocridad de Enrique Ochoa Reza. Pero al final de cuentas, no somos ni rateros ni mediocres como él. Esta es una causa más del por qué el Revolucionario Institucional perderá las siguientes elecciones federales, estatales y locales.

Así las cosas con el presidente del PRI.

¿Y este es el que iba a combatir la corrupción?

Por cierto, enviamos un saludo a Enrique Peña Nieto, ¡el estadista del año 2016!

(Editorial)

p.d. El chiste se cuenta solo.




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