Enrique Peña Nieto, el gran perdedor

25 febrero, 2017

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El año 2017 nunca debió llegar para el presidente de la República, y este argumento lo damos con bases muy sólidas y verídicas. El año que transcurre, solo ha fortalecido el comentario que se ha venido dando desde hace dos años: México no tiene presidente.

Incapaz de regañar y poner en su lugar a sus subordinados, Enrique Peña Nieto navega y se hunde en el mar del desprecio y la mediocridad. Ningún funcionario federal –a pesar de haberse enriquecido gracias a la absoluta corrupción gubernamental-, ha querido salvar a su jefe máximo en los momentos de mayor desgracia para él.

Tal vez podríamos imaginar que el llamado gasolinazo, pudo haber tenido la desaprobación del inquilino de Los Pinos, pero como él no manda ni decide, permitió que los que sí mandan y deciden, asestaran una puñalada traicionera a millones de mexicanos, sin importarles que con eso colapsaban por completo la figura presidencial.

Aún con la espada clavada por el gasolinazo, los mexicanos tuvimos que experimentar otra experiencia desastrosa: Peña Nieto se doblegaba ante un loco llamado Donald Trump, y dejaba sin aliento a cientos de miles de connacionales que viven en los Estados Unidos.

Hoy día, millones de hermanos se preparan para dejar al país que los vio trabajar, y que incluso, vio nacer a muchos de sus hijos. El Apocalipsis llegó por adelantado para las mujeres, hombres, niñas, niños, jóvenes, adultos mayores…ellos saben que es mejor la muerte.

Por si faltara poco, México entero se sigue contaminando de drogas, estupefacientes, químicos, y todo aquello que haga alucinar a las viejas y nuevas generaciones. Nuestro país, es el paraíso de los dioses del narcotráfico. Ellos no se preocupan por nada, porque saben que con lo que le pagan a los gobiernos federal, estatal y municipal, tienen garantizado el poder infinito.

Estamos iniciando el año 2017, pero ya podemos calificar la labor del presidente de la República: cero en política; cero en visión; cero en inteligencia; cero en estrategias; cero en mecanismos de desarrollo; cero en capacidad analítica; cero en honestidad; cero en credibilidad; cero en todo.

Pero como todos los errores y equivocaciones tienen un punto máximo, este llegó en el momento en que Peña Nieto eligió a su primo hermano como candidato del PRI a la gubernatura del Estado de México. En la actualidad, Alfredo del Mazo Maza podría alcanzar un 10% de votaciones, mientras que sus competidores estarían entre el 30 y 25 por ciento de confianza ciudadana.

Este texto resume brevemente lo que ha sido el primer trimestre del año 2017 tanto para Enrique Peña Nieto como para millones de mexicanos. ¿Quién podría confiar en el presidente? ¿Quién mete las manos al fuego por el inquilino de Los Pinos? ¿Quién votará nuevamente por el PRI?

Enrique Peña Nieto es un perdedor, y esa esencia lo acompañará toda su existencia.

Ahora que el agua le llegó al cuello a Luis Videgaray Caso y al de su gabinete alterno, es cuando empiezan a atacar a sus opositores con palabras huecas, vacías, contradictorias, tontas, inverosímiles.

Peña Nieto ya no es ni presidente, ni político, ni nada.

De esto nadie tiene la culpa, más que él.

Él crió a su propio equipo, y pensó que jamás le sacarían los ojos.

¿Así o más clarito, presidente?

Por Luis Enrique Rocha @luis_journalist




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