Enrique Peña Nieto fue cruel con Ayotzinapa

26 septiembre, 2018

El miércoles 26 de septiembre de 2018, se cumplen cuatro años de la desaparición de 43 jóvenes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, hecho que cimbró no solo a la sociedad mexicana, sino al mundo entero, generando todo un movimiento ciudadano, académico e intelectual, sin precedentes en el país.

Los únicos que no se cimbraron (ni se cimbrarán) por lo ocurrido en Iguala, Guerrero, son el presidente Enrique Peña Nieto, y todos los funcionarios federales que quisieron ningunear los dolorosos momentos que han sufrido decenas de familias, y millones de mexicanos.

Los hechos que han pasado, todos lo saben.

Sin embargo, más que contabilizar los datos gubernamentales, y los supuestos logros federales para encontrar a los desaparecidos, hay que enfatizar la manera de actuar del presidente de la República, y su visión de las cosas, a partir del shock que hemos vivido millones de personas.

Enrique Peña Nieto ha sido para Ayotzinapa, una carga moral y política de grandes proporciones. El mandatario federal, ha pensado que los jóvenes estudiantes eran unos revoltosos, y que merecieron haber vivido un infierno por parte de sus captores.

Seguramente el esposo de Angélica Rivera, duerme en las noches con la conciencia de haber permitido que el caso Ayotzinapa terminara de la peor manera; al fin y al cabo, él pertenece a un partido político que no tiene moral, ni principios ni valores, ni una pizca de sensibilidad.

Para el PRI, no cabe duda, fue un triunfo absoluto la desaparición de los jóvenes estudiantes de Ayotzinapa. Con esa situación, revalidaron su espíritu intolerante, y su odio por las causas sociales. En resumen, el PRI resucitó a Gustavo Díaz Ordaz con Ayotzinapa, y la clase política tendría que festejar en grande ese episodio, archivando cualquier dato verídico de la Escuela Normal.

El caso de Ayotzinapa nos llevaría a escribir miles de tomos, porque un caso como este, tuvo que haber sido planeado por mentes diabólicas, por espíritus demoniacos, por personas llenas de odio y rencor, por seres humanos que querían sangre para que se alimentaran ellos y sus próximas generaciones.

Mi humilde opinión es que Peña Nieto fue cruel con Ayotzinapa.

Presidente insensible, caduco de amor al prójimo, escaso de corazón solidario.

Enrique Peña Nieto se va para siempre de México.

Pero las noches para él ya no serán tan tranquilas.

Ya no tiene poder político, el PRI está derrumbado, y sus amigos lo traicionarán.

Ayotzinapa será un fantasma que lo persiga por toda la eternidad.

Por Luis Enrique Rocha. @luis_journalist




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