Enrique Peña Nieto y la farsa del huracán

26 octubre 2015

Enrique_Peña_Nieto_Huracán_Patricia

Al gobierno mexicano todo le falla: al color blanco lo convierte en negro, y viceversa; cuando dice que hay empleo, se recrudece el cierre de empresas; cuando señala que la economía va a la alza, aumenta la pobreza extrema; y cuando avisa que llegará a México el huracán “más potente y peligroso de toda la historia”…solo llovizna.

Enrique_Peña_Huracán_PatriciaMal y de malas para Enrique Peña Nieto; el huracán Patricia confirmó la esencia de lo que es su presidencia: equivocación tras equivocación.

¿Por qué alarmar más de lo debido a miles de familias en condiciones precarias? ¿No hubiera sido más que suficiente alertar a los gobiernos estatales y municipales para que contemplaran medidas extremas en caso de que el fenómeno se saliera de control?

Todavía la noche del sábado 24 de octubre –que era cuando supuestamente Patricia iba a provocar el caos-, algunos restaurantes y bares de la ciudad Guadalajara estaban abiertos, sabiendo que un aguacero no iba a alterar la vida normal de esa ciudad que bien sabe lo que es llover en serio.

A las cosas hay que llamarlas por su nombre: Patricia no fue lo que se había anunciado, y afortunadamente, tampoco causó los destrozos materiales y humanos que se pudieron haberse dado ante la dimensión catastrófica que inventó el gobierno.

Sin embargo, Peña Nieto debe sentirse afortunado, porque el fenómeno llegó justo cuando a él le hacía falta un escenario destructivo para llamar la atención. La misma noche en que llegó Patricia a Colima y Jalisco, López Dóriga no se cansó de decir que el presidente y su gabinete estarían reunidos hasta altas horas de la madrugada.

Como si no fuera una mínima obligación de ellos.

La historia ya la conocemos: Patricia sí llegó al país, pero de manera muy pronta e inusual se degradó a categoría 2, cuando el pronóstico inicial era que llegaba con una terrible fuerza de categoría 5 o 6.

Insistimos, afortunadamente no pasó nada.

¿No será que Peña quiso levantar su imagen con este pretexto?

Bastó ver en las imágenes televisivas, cómo el presidente se pasó horas saludando a la gente y tomándose infinidad de selfies en plena “zona de desastre”. Es más, hasta llegó un punto en que parecía más una campaña política que otra cosa.

En estos momentos de la vida, los mexicanos ya no nos espantamos de lo que haga o deje de hacer Enrique Peña. Está visto que el mandatario federal está hecho para corromperse y corromper a toda su esfera gubernamental.

Hagamos memoria y revisemos si hay una sola acción de beneficio que haya hecho el inquilino de Los Pinos en favor de los más desprotegidos. ¿Verdad que no ha realizado nada valioso en tres años de gobierno?

El huracán Patricia borró por completo la credibilidad y eficacia de Peña.

Hablando en términos de Halloween: esto sí es una mala broma del destino.

(Editorial)




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