Enrique Peña Nieto, y su gran reto de proteger a la prensa crítica

29 abril 2013

Prensa_MéxicoEl día de ayer, se cumplió un año del asesinato de la periodista Regina Martínez, quien desempeñaba digna y honestamente, su papel de corresponsal en Veracruz para la revista ‘Proceso’. La muerte de la ejemplar reportera, cimbró al país entero; decenas de organizaciones civiles nacionales y extranjeras, protestaron por el vil crimen, pidiendo incluso la renuncia de Javier Duarte de Ochoa, como gobernador del estado jarocho.

Ha pasado ese tiempo, y nada ha cambiado para el entorno periodístico mexicano. El reportero, ejerce la noble profesión en un estado de guerra, aunque las autoridades digan lo contrario. Los periodistas, aún siguen investigando, anotando, buscando la verdad, exhibiendo a la gente que le hace mal a la sociedad; sin embargo, nadie puede asegurarles que al salir de su casa o de su oficina, gente sin escrúpulos ya tengan la encomienda de quitarles la vida.

Terminó el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa, heredando un legado de terror para los que trabajan en la búsqueda de la objetividad noticiosa. Ahora, con el gobierno de Enrique Peña Nieto, el panorama tiende a ser el mismo: no hay protección alguna para los que realmente hacen periodismo; tampoco existe una voluntad de los que dirigen a este país, para que los reporteros se sientan seguros y respaldados por las autoridades.

El periodismo no es Carlos Loret de Mola, ni Adela Micha, ni Joaquín López Dóriga, mucho menos la mesa de ‘análisis’ de Tercer Grado, quienes sólo leen boletines oficiales y programan publirreportajes para gobernadores, senadores o diputados, que tienen la posibilidad de pagar los respectivos espacios publicitarios. De hecho, la misma Televisa, también se convierte en un peligro informativo, al decir la verdad que le conviene.

Ellos no tienen problemas de amenazas, pues su oficio es comprensión de lectura. Pero fuera de ahí, están las mujeres y los hombres críticos hacia el sistema gubernamental, que desenmascaran las complicidades del poder político y económico. En diarios y revistas respetables, trabajan personas admirables que prefieren dignificar su profesión a costa de su propia vida, en vez de vivir de rodillas permanentemente.

Es momento de que el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, ofrezca garantías a los periodistas nacionales y extranjeros, sobre todo a aquellos que dicen la verdad. La urgencia de un pronunciamiento del Ejecutivo Federal, es para que su gobierno sea copartícipe en la libertad de expresión, no un simple espectador que se entera cómo sigue la violencia contra la prensa, a través de síntesis informativa.

El periodismo libre, tiene que fortalecerse en México.

La prensa crítica, debe de consolidarse en el país.

México, ya no debe ser más el cementerio donde yace la verdad.

(EDITORIAL)




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