Expertos opinan sobre la maternidad subrogada

14 enero, 2018

El director de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM, Germán Fajardo Dolci, manifestó que la maternidad subrogada supone retos para la medicina y el derecho, pero ello no puede servir como justificación para no regularla.

La maternidad subrogada significa que una mujer presta, renta o comercializa su útero para que alguien más pueda tener un bebé, por lo que en el tema debe existir una normatividad marcada por la idea de autonomía y justicia, y que evite abusos.

El académico refirió que se trata de un tema importante, polémico y con varios puntos de vista: el estrictamente médico y científico, el social, el ético y el jurídico. Además, en algunos casos quienes buscan la subrogación son parejas del mismo sexo, y eso complica aún más la situación.

Por su parte, Alicia Hamui Sutton -secretaria de Educación Médica de la FM-, expuso que es mejor la regulación que la prohibición o la libertad absoluta del mercado. No se debe negar una práctica que puede traer beneficios a ciertas personas, pero es preciso prevenir el abuso o la explotación.

Añadió que en las relaciones que se establezcan entre los involucrados, se debe vigilar la preservación de la dignidad humana en todos los sentidos: de la mujer que presta su vientre, del hijo que está por nacer y de las personas que van a criar al menor.

Dentro de las tecnologías de reproducción asistida, hay un mercado de material genético que incluye bancos de esperma y de óvulos, prácticas de eugenesia (aplicación de las leyes biológicas de la herencia al perfeccionamiento de la especie humana) y la maternidad subrogada.

En tanto, Luz Helena Orozco y Villa -integrante de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN)-, explicó que la gestación subrogada puede tener fines comerciales, pues la gestante es compensada más allá de los gastos médicos; también puede ser altruista y llevar a término el embarazo sin obtener una ganancia financiera.

Entre los países que prohíben totalmente esa práctica se encuentran Alemania, Francia, Italia y China. Los que permiten acuerdos altruistas, pero prohíben los comerciales, son Gran Bretaña, Canadá, Australia y Sudáfrica; y los que permiten la subrogación comercial: India, Rusia y Ucrania.

En México, los estados de Tabasco y Sinaloa permiten la forma altruista y comercial; en el primer caso es sólo para parejas, casados, en concubinato y de nacionalidad mexicana (antes también se permitía para extranjeros). Si bien no se prohíbe expresamente a parejas homosexuales, se alude a padre y madre contratantes, y de acuerdo con la interpretación en tribunales, se sabría si pueden tener acceso o no.

También se requiere, de conformidad con la ley, que la madre contratante tenga imposibilidad o contraindicación médica para gestar, lo cual otorga a los médicos un papel relevante.

En Sinaloa también se parece excluir a las parejas homosexuales, pero no se hace referencias al estado civil. Esa práctica se permite sólo para mexicanos y cuando la madre está imposibilitada para concebir. Ambas legislaciones prevén que se debe informar del convenio –instrumento notarial en el primer caso, y notificación al Registro Civil, en el segundo– a la Secretaría de Salud estatal.

En el resto de las entidades, incluida la Ciudad de México, donde nada se dice, se deja en total indefensión a los ciudadanos.

La maternidad subrogada, que trae muchos problemas éticos e interrogantes, debe contar con una legislación que parta de la autonomía, las libertades, y cuyo único límite sean los derechos de terceros.

Las tres salvaguardas para garantizar procesos éticos en la regulación de la gestación subrogada son: el consentimiento informado, previsión de eventualidades (como cuando la gestante se arrepiente y no quiere entregar al bebé cuando nace) y la confidencialidad, finalizó la experta de la SCJN.

*Comunicado de la UNAM




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