Extorsión, sangre, muerte y misterio, en Protección Civil de Cuautitlán Izcalli

31 julio, 2018

La administración que encabeza Víctor Estrada Garibay, sigue ofreciendo información negativa –tanto a los medios de comunicación como a la ciudadanía-, exhibiendo su nefasta forma de gobernar, y haciendo pública la irresponsabilidad de sus funcionarios.

Lo que pasó el lunes 30 de julio en la oficina de Protección Civil (PC), solo es una muestra.

Esta es la historia:

El domingo 29 de julio, bomberos de dicha dependencia, sofocaron el fuego registrado en un predio de Tepojaco, donde estaban estacionados varios tráilers. El trabajo de los tragahumo, fue realmente eficaz, ya que sin su intervención, las llamas se hubieran extendido a otras partes.

De los bomberos y socorristas, no hay queja alguna, solo admiración.

Sin embargo, esto no acabó ahí.

Personal de PC -que piden el anonimato por temor a recibir represalias-, manifiestan que un día después de que pasó el incendio con los trailers, los “inspectores” Antonio Villar Gómez y Miguel Ángel Galván Galicia, se dirigieron al lugar donde fue el incendio, con el fin de multar al dueño del terreno por no contar con los permisos necesarios.

Después de que los antes mencionados, salieron de la oficina de Protección Civil, ya nadie supo de ellos, hasta entrando la noche del lunes 30 de julio, cuando elementos de la Comisaría de Seguridad Pública, informaron que en la zona de Tepojaco, habían hallado el auto donde viajaban los funcionarios, y que ambos se encontraban en la cajuela muertos.

Este hecho, colapsó a Víctor Estrada Garibay y a Martín Castañón Vargas.

La preocupación del alcalde y del director de Protección Civil, no es para menos.

Fuentes de la oficina de la presidencia municipal, indican que Villar Gómez y Galván Galicia, habían sido señalados de extorsionar a empresas, comercios e institutos educativos, pidiéndoles de 30 mil hasta 100 mil pesos por otorgar trámites burocráticos.

De no cumplir con la cuota, la misma PC se encargaría de clausurar los centros de trabajo.

De esta forma, el asesinato de los funcionarios, se convierte en un gran misterio.

¿Podrá decir Martín Castañón Vargas a dónde iban sus inspectores?

¿Podrá aclarar el alcalde los señalamientos contra Protección Civil?

La muerte de los inspectores, tiene que resolverse de inmediato, porque los izcallenses ya están hasta la madre literalmente, de tener un gobierno corrupto, donde todos abusan de su poder y donde todos se han vuelto millonarios de la noche a la mañana.

Ahora, hasta asesinan a empleados municipales por causas desconocidas.

Este es el verdadero rostro de Cuautitlán Izcalli.

Extorsión, sangre y muerte, ¿qué más sigue?

Editorial




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