Fidel Castro, el dios de la Revolución

26 noviembre 2016

Su estado de salud había empeorado en los últimos años, pero pareciera ser que su propia debilidad física, lo impulsaba a seguir construyendo sueños, caminos, senderos.

Su mente privilegiada y su espíritu invencible, ya no habitaban en este mundo; su alma y su esencia, ya estaban instalados en el paraíso revolucionario que él mismo edificó.

En estos momentos, me imagino a Fidel Castro hablando con los grandes revolucionarios de todos los tiempos: Dios, Jesús de Nazaret, Lucifer, Abraham, Moisés, Daniel, Juan el Bautista, Mahatma Gandhi, Albert Einstein, Beethoven, Mozart, Van Gogh, Da Vinci, Dalí, Diego Rivera, Mao Tse Tung, Hitler, Henry Ford, Chaplin, Ernesto “Che” Guevara, Octavio Paz, Carlos Fuentes, Ernesto Hemingway, Galileo Galilei, Juan Pablo II, Madre Teresa de Calculta, John Lennon, Elvis Presley.

Fidel Castro trascendió su propia revolución a universos inimaginables.

Esta noche, todos los personajes antes citados, están reunidos en torno de una mesa, para darle la bienvenida a la leyenda que les hacía falta. El viernes 25 de noviembre de 2016, será recordado siempre, porque en esta fecha, el mundo ha despedido para siempre al gran Fidel.

A partir de hoy, antes de mencionar la palabra “revolución”, se tendrá que hacer una reverencia, sino es que una alabanza, al hombre que dirigió los destinos de la isla más bella de todo el planeta Tierra.

Raúl Castro ha salido a anunciar la muerte de su hermano.

Esto es increíble.

No puede estar muerto un hombre que trazó el siglo XX con grandes batallas.

La historia de Fidel todos la sabemos.

Sus críticos dirán que atrasó cincuenta años el desarrollo de Cuba, que pisoteó los derechos humanos, que hizo de la dictadura su modo de vida, que se burló de la democracia y la libertad, que llegó a gobernar por ser un traidor, que deslumbró al mundo gracias a un falso discurso.

Será lo que sea, pero Fidel siempre será Fidel, vivo o muerto.

Hoy el mundo despide a una leyenda. Cuba le dice adiós a su propio dios.

Un puro bien fumado a la memoria del comandante.

Gracias por tu revolución, Fidel Castro.

No seguiremos tu ejemplo…pero si te extrañaremos horrores.

¡Hasta la victoria siempre!

Por Luis Enrique Rocha. @luis_journalist




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