GUARDERÍA ABC. La SCJN, y su Forma de Lastimar los Sentimientos Humanos.

17 junio, 2010

La mayoría de los mexicanos, sino es que todos, nos indignamos, lloramos, temblamos del dolor y nuestro corazón se llenó de amargura, al saber el destino de los 49 pequeños que murieron en el incendio de la Guardería ABC de Hermosillo, Sonora. El ver en los medios de comunicación las imágenes aterradoras y desgarradoras de los papás y las mamás tratando de salvar a su bebés, son algo que ha quedado grabado en lo más profundo de los sentimientos humanos.

A un año de haber sufrido lo insufrible, los familiares de los pequeños, reciben una puñalada más, las autoridades (esas que sólo se sientan a dizque dictaminar la justicia, que sólo a ellos les conviene) han vulnerado el principio básico de la armonía social: han dejado libres de toda culpa a los culpables directos de la tragedia.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación, conformada por unos ridículos magistrados –con una clara exclusión de Arturo Zaldívar, el único que vale la pena- que se quedan dormidos en plenas sesiones y que sólo permanecen despiertos cuando cobran 400 mil pesos mensuales, han decidido que el ex director del IMSS y secretario de Comunicaciones y Transportes, Juan Molinar Horcasitas; el actual titular del Instituto, Daniel Karam, el ex gobernador de Sonora, Eduardo Bours, e incluso el ex presidente de Hermosillo, Ernesto Gándara, no estuvieron involucrados en la violación grave de violaciones en este caso.

Señores magistrados de “pacotilla” de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, les tenemos un mensaje de millones de mexicanos hartos de tanta injusticia: sus deliberaciones nos dan asco.

Nadie, absolutamente nadie, puede soportar que se juegue con el dolor ajeno, porque eso es lo que hicieron los integrantes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Qué fácil es decidir quién sí y quién no tiene la culpa. Qué fácil es lavarse las manos, escudándose en su “investidura” llena de sombras. ¿Por qué lastimar la dignidad de los afectados?

Hace algunos años, un candidato medio loco, mandó equivocadamente al diablo a las instituciones, porque las instituciones al fin y al cabo prevalecen. Pero ahora, parafraseando a ese personaje, mandamos al carajo a los magistrados. No valen ni un peso. No valen ni 50 centavos, de los miles de pesos que cobran.




COMENTARIOS EN FACEBOOK
(Deja el tuyo)

* Todo comentario será revisado y publicado de acuerdo a nuestras políticas.