Resaltan la esencia modernizadora de Porfirio Díaz

3 Julio 2014

Aunque la historiografía revolucionaria satanizó a Porfirio Díaz, a partir de los años ochenta del siglo pasado la figura del presidente que dirigió el rumbo de México durante 30 años ha sido objeto de nuevos puntos de vista que han equilibrado sus errores con sus logros, diluyendo su imagen de dictador.

Así lo señaló con motivo del 99 aniversario luctuoso de Díaz la doctora María Eugenia Ponce Alcocer, coordinadora de Archivos Históricos de la Biblioteca Francisco Xavier Clavigero de la Universidad Iberoamericana, que resguarda el Archivo Porfirio Díaz, integrado por más de 800 mil cartas, folletos, recortes de periódicos, fotografías, diplomas y demás impresos que datan del periodo de 1867 a 1915.

Porfirio_DíazSegún la doctora Ponce, los documentos que posee la Ibero permiten ver en Díaz -presidente de México de 1877 a 1880 y de 1884 a 1911- a una persona “con gran instinto político, capaz de aprender de sus errores y de los de Benito Juárez y Sebastián Lerdo de Tejada”, sus rivales.

Díaz se caracterizó por un “paternalismo autoritario”, que se refleja en algunas cartas de 1910 que, en plena época de las fiestas del centenario de la Independencia, señalan al mandatario como “padre de todos los mexicanos”, lo que contrasta con cartas escritas al inicio de la Revolución Mexicana, en la cuales los remitentes lo culpan de la situación, dijo la experta.

El Archivo Porfirio Díaz muestra a un hombre determinado y autoritario, debido a su carrera militar, “una persona que analizaba y actuaba con decisión inapelable”, señaló la doctora Ponce.

Díaz logró centralizar el poder y una paz, que si bien fue impuesta, le permitió conciliar políticamente a los grupos opositores y conciliarse con la Iglesia católica, lo que le permitió el desarrollo económico, añadió.

Con su gobierno llegó la época de las de grandes construcciones de ferrocarriles, del telégrafo, del auge de las vías de comunicación, de la agricultura comercial y de la ganadería, de la industria de la transformación. Además de profesionalizar al Ejército, quitándole su papel como actor político, removía a los gobernadores que no le funcionaban del todo, pero les permitía enriquecerse por medio de alguna industria o comercio, evitando así hacerse de enemigos, dijo.

“Díaz puso las bases de la economía moderna, pero el problema es que ese progreso no sería para todos. Se crearon grandes brechas de diferenciación económica y concentró mucho el poder”.

Aunque Díaz intentó nivelar la inversión extranjera estadounidense con la europea, no tuvo éxito, por lo que desde entonces México se volvió dependiente de su relación comercial con Estados Unidos, expresó la académica de la Ibero, quien añadió que el presidente se encargó de establecer relaciones con muchos países, como Rusia, Turquía y Japón, y fue esta última nación donde creó una embajada mexicana.

(Comunicado de la Universidad Iberoamericana)




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