IRÁN. Posible Lapidación de una Mujer, Pone en Jaque al Mundo Occidental.

18 julio, 2010

Un nuevo caso de violencia contra la mujer, estremece en estos momentos al mundo occidental, después de que la justicia iraní, haya condenado a morir por la vía de la lapidación a Sakineh Mohammadi Ashtiani , quien ha sido acusada de mantener una relación extramatrimonial. La ejecución fue pospuesta, gracias a la gran presión mundial sobre las autoridades de ese país.

La mujer condenada, madre de dos hijos, está encarcelada desde el año 2005 y en mayo de 2006, fue condenada a recibir 99 latigazos por mantener una relación ilícita con dos hombres. Sin embargo, también la encontraron “culpable” de tener una relación extramatrimonial, por lo cual es rea de muerte.

Esta, no es la primera vez que sucede algo así en el medio oriente, tampoco será la última, ¿pero, qué hacer ante el costumbrismo de la justicia religiosa?

Desde tiempos remotos, los países árabes, apegados a los conceptos del Corán, mantienen un estrecho margen de acción para las mujeres. De hecho son consideradas sólo para procrear, para ser intercambiadas por dinero o mercancía, incluso para saldar deudas entre familias o amigos.

El hecho de que Sakinek sea culpable de adulterio, no la convierte en una cosa abominable (“el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”, fue lo que contestó Jesús de Nazaret a la gente que lo instigaba para que dieran muerte por la vía de la lapidación a María Magdalena).

Ahora, la cuestión también se le discute a los Estados Unidos de América; si este país es la súper potencia, si puede invadir países y territorios, si atropella incluso la soberanía de los pueblos; ¿acaso no puede influir para que se reforme todo código penal y acabar con la justicia irracional contra las mujeres?

A miles de kilómetros, nuestro país, México, tiende a desarrollar el respeto a los derechos humanos y dar mayor libertad y oportunidades de crecimiento al sector femenino; pero eso no basta cuando miles de mujeres combativas, tienen que arriesgar su propia vida para defender la dignidad de la persona. La periodista Lydia Cacho –valiente como pocos- ha enfrentado al poder mismo, para ejercer la justicia.

En fin, el respeto a las mujeres, sin importar raza o religión, debe de permanecer y ajustarse a los cambios políticos, sociales y culturales que se realizan a cada instante en estos nuevos tiempos.

Hoy, la justicia, la moral y la consideración no debe de encontrarse al juzgar, más bien, de ahora en adelante, los valores que se deben de inculcar a las nuevas generaciones, tienen que inclinarse para encausar el respeto a las mujeres, porque de esto depende no sólo nuestro progreso social, sino el crecimiento espiritual, que tanta falta nos hace. (Por Luis Enrique Rocha Garnica)




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