Javier Duarte de Ochoa hunde a Peña Nieto

20 febrero, 2017

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La crisis política que le provocó el ex gobernador de Veracruz al presidente de la República, se ha agudizado al máximo, y muchas expresiones dan como un hecho que en cualquier momento se presentará ante la justicia a Javier Duarte de Ochoa, a quien se le han agotados todas las posibilidades de seguir prófugo.

El anuncio que hizo el mandatario Miguel Ángel Yunes Linares, pone de manifiesto que Duarte de Ochoa ya no tiene cómo defenderse, lo que obliga a Enrique Peña Nieto a usar toda la fuerza política y de seguridad, para encontrar de manera inmediata al político más corrupto de la historia veracruzana.

Este lunes 20 de febrero, Yunes Linares, informó sobre la localización de una bodega donde se depositaron diversos bienes propiedad del ex gobernador priista y de su familia. Sin embargo, algo que llama la atención, fueron algunos documentos que vincularían directamente a Karime Macías de Duarte en la planeación, preparación y ejecución de acciones para desviar recursos públicos en beneficio personal y de algunos cómplices.

Entre los documentos se encuentran varias libretas de Karime Macías, donde anotaba de puño y letra, de manera detallada, cuentas bancarias, propiedades en México y en el extranjero, así como una relación extensa de familiares, funcionarios públicos, socios y diversas personas con quienes hacían negocios ilícitos al amparo del poder.

Aparecen también múltiples direcciones y teléfonos de personas vinculadas a la familia Duarte Macías, y la relación de sus casas y departamentos ubicados en distintos lugares del mundo, detallados incluso en un mapa dibujado por la propia señora Karime Macías de Duarte.

En esta misma bodega también se encontraron una cantidad aún no determinada de sillas de ruedas, andaderas, despensas, útiles escolares y otros bienes, presumiblemente propiedad del Gobierno del Estado de Veracruz.

Esta acción, nutre más los señalamientos de corrupción, abuso de poder y enriquecimiento ilícito, que se dio a lo largo y ancho del gobierno de Javier Duarte de Ochoa. Hasta el momento, el gobierno peñista ha sido incapaz de atrapar al político que dejó en ruinas al estado de Veracruz, aunque esto es altamente sospechoso, ya que el mismo Peña Nieto sí pudo dar con Joaquín Guzmán Loera, pero no ha intentado llevar a la cárcel a su antiguo amigo.

La bomba que aventó Yunes, ya le explotó en la cara a Enrique Peña Nieto.

El presidente y el PRI se derrumban, y mucha culpa la tiene Duarte de Ochoa.

¿Seguirá el Ejecutivo Federal cruzado de brazos?

(Editorial)




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