Javier Duarte se escapó con el aval presidencial

19 diciembre 2016

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Por la mañana de este lunes 19 de diciembre, Antonio Lozano –presidente de la Federación Mexicana de Atletismo-, fue detenido por agentes de la Procuraduría General de la República (PGR), atendiendo una orden de arresto en contra del funcionario deportivo por el delito de peculado, luego de no comprobar recursos por 4 millones de pesos.

Esta acción judicial enlaza a los primos hermanos Alfredo Castillo Cervantes (titular de la CONADE) y Raúl Cervantes Andrade (flamante cabeza de la PGR), lo que pudo facilitar la detención de Antonio Lozano, lo cual es un hecho destacable en la lucha anticorrupción.

Sin embargo, este “logró” se derrumbó por completo, al conocerse este mismo día, que Javier Duarte de Ochoa ya no se encontraba en el país.

Algo muy curioso pasa siempre con el gobierno de la República, ya que mientras jala los reflectores sobre una detención casi irrelevante, trata de cubrir al mismo tiempo un hecho sumamente vergonzoso y delicado para todo el país, en particular para millones de veracruzanos.

En pocas palabras, Enrique Peña Nieto ayudó escapar a Javier Duarte de Ochoa.

Este señalamiento no se hace como una simple suposición, sino como un hecho casi verídico, porque todos coincidimos en que el corrupto ex mandatario podría engañar a medio México, pero a los únicos a los que no puede burlar es al Presidente de la República, al Secretario de Gobernación, al Procurador General de la República, y al director del CISEN.

Según un escrito entregado a un juzgado por Juan Carlos Cajigas –abogado de Javier Duarte de Ochoa-, el gobernador más ratero en la historia de Veracruz, abandonó el país desde el pasado mes de noviembre.

¿Acaso no sabía Enrique Peña Nieto esto? ¿El presidente no tenía vigilado por cielo, mar y tierra a Duarte de Ochoa? ¿No estaba enterado Peña Nieto de dónde se encontraba el político que quebrantó a Veracruz? ¿Se escapó el robusto priista así como si nada?

Estos cuentos ya los conocemos al derecho y al revés.

No hay de otra: Duarte se fugó con el aval del presidente.

Es a partir de esos patéticos hechos como la ciudadanía ha decidido su voto por adelantado y ha sentenciado al PRI a dejar la Presidencia de la República en 2018. Tal vez n el imaginario colectivo sea más fuerte la idea de darle la oportunidad a Andrés Manuel López Obrador.

Es increíble y hasta tonto lo que hace Enrique Peña Nieto: sacrifica todo su paupérrimo capital político para salvar a sus amigos más corruptos, que en realidad fueron los que le financiaron la campaña en 2012.

¿Pero qué se puede esperar del presidente de México?

Este es uno de los miles de casos de corrupción que siguen hundiendo a todo el país. Gracias a la impunidad, los inversionistas no quieren venir a México, y los que están, quieren sacar su dinero de aquí antes de que venga la catástrofe económica en 2017.

Peña Nieto es un farsante…tan farsante que ya hasta quieren divorciarse de él.

Javier Duarte se ha fugado.

Así las cosas.

Este es el México de justicia que prometió el esposo de Angélica Rivera.

(Editorial)




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