Justicia social, materia pendiente en México

24 febrero 2016
La Bestia
La Bestia

Justicia social. Dos palabras lejanas, con poco sentido en un país con casi la mitad de su población en pobreza, para quienes parece inalcanzable otra situación de vida. Y es que de acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en los últimos 20 años los niveles de pobreza en México no han cambiado.

Un país en el que faltan por lo menos 30 mil personas. Casos de desaparición que están lejos de la justicia. Y no se tiene registrado cuántos de estos son migrantes. Sí sabemos que por la frontera sur de México cruzan entre 150 mil y 400 mil personas. Sabemos que entre el flujo que llamamos “migrante”, hay personas refugiadas, niños, mujeres víctimas de distintas formas de violencia y población LGBT discriminada, que deberían tener protección internacional pero que en vez de ser escuchadas y protegidas, son deportadas a sus países donde probablemente sean otra vez extorsionadas o, peor aún, asesinadas.

México deportó a más personas centroamericanas el año pasado que Estados Unidos. Cada deportación significa una herida más en la familia, un esfuerzo aplastado y la perpetuación de unas condiciones de vida insoportables. Ante esto, los Estados no están respondiendo. Como señala el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), desde la Segunda Guerra Mundial no se habían desplazado tantas personas de su lugar de origen.

Cada uno de estos desplazamientos está motivado por múltiples causas, entre las cuales la violencia toma cada vez más fuerza. Es urgente que México aplique una perspectiva de derechos humanos y seguridad humana hacia las personas migrantes, incluyendo los mexicanos deportados, los migrantes internos y los desplazados internos del país.

Por Claudia Ximena Gallegos Toussaint.

*La articulista es Coordinadora del Programa de Asuntos Migratorios de la Universidad Iberoamericana.




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