Karla Mariana Escobar Magallanes, un ejemplo de grandeza y superación

27 diciembre, 2018

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), no se cansa de regalarnos historias inéditas de enorme valor tanto humano como profesional, y ahora difunde en un comunicado, que de las aulas de la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL), se tituló una gran mujer que a pesar de su debilidad visual, logró su objetivo de terminar una carrera profesional.

Sin embargo, Karla Mariana Escobar Magallanes, no hubiera conseguido escalar a lo más alto, sin el apoyo y ayuda de Yzma, una perrita guía de raza labrador retriever, que tuvo la dicha de cuidar a Karla y de llevarla por un camino seguro, en una ciudad de más de 20 millones de personas.

Yzma, fue entrenada en San Rafael, California.

Con su trabajo recepcional “Entornos educativos accesibles: buenas prácticas de inclusión en nivel superior a través de la cooperación internacional con enfoque intercultural de estudiantes con discapacidad”, Escobar Magallanes buscó aportar un granito de arena.

Añadió que en la comunidad de la UNAM, nunca ha sufrido discriminación, como sí ha ocurrido en otros lugares, como los servicios de transporte privado, en una central de autobuses, una clínica y hasta en una pastelería.

El objetivo de la tesis, fue resaltar la importancia de incorporar aportaciones internacionales, y el intercambio de buenas prácticas de inclusión entre estudiantes con discapacidad, desde la perspectiva de interculturalidad, igualdad y no discriminación.

Retos

Karla Mariana sufre de retinosis pigmentaria, condición que le fue diagnosticada a los 15 años de edad; 12 años después ha impactado en su visión nocturna y periférica, pero eso no le ha impedido emprender una vida extraordinaria.

Para ella lo más complicado es no percibir elementos en la periferia, como el tráfico al momento de cruzar las avenidas, o evitar chocar con personas cuando van en dirección perpendicular. Esto además se vuelve más problemático durante la noche o en lugares con iluminación reducida.

En estas carencias Yzma ha representado un equilibrio; aunque un perro guía no está entrenado para identificar colores en los semáforos, su papel es indicar por dónde es seguro caminar, cruzar calles, encontrar esquinas, banquetas y evitar pasar por barreras como coladeras destapadas, agujeros en la calle, puestos ambulantes o autos mal estacionados.

Mariana laboró en el Consejo Nacional para el Desarrollo e Inclusión de las Personas con Discapacidad (CONADIS), y en esa etapa se percató de la importancia de trasladar y reforzar el tema de los derechos de los usuarios de perros de servicio en diferentes espacios de diálogo público, e involucrar a diferentes entidades de gobierno, a empresas, organizaciones de la sociedad civil y a personas con discapacidad.

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