La cultura mexicana llora amargamente, muere el oxaqueño universal Francisco Toledo

6 septiembre, 2019

El más grande artista que ha dado Oaxaca, falleció a los 79 años de edad a causa de cáncer; esa maldita enfermedad se llevó a uno de los más sublimes pintores de América Latina, y pasará mucho tiempo para que nazca un ser humano tan pintoresco y tan brillante como Francisco Toledo.

El oaxaqueño nacido en Juchitán, aunque ahora el universo entero podría reclamar su origen de nacimiento, retrató a sus amados sapos, murciélagos, conejos e iguanas; aunque muchas fotografías de él, recorrieron el mundo cuando volaba sus imprescindibles papalotes.

Intenso guerrero y defensor de la cultura mexicana, fue amigo de otro dios: Carlos Monsiváis. El escritor chilango, alguna vez lo definió sutilmente, “ni primitivo ni civilizado”. Toledo dominó el óleo, la tinta, los goaches, los aguafuertes y la escultura.

Fundó el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO), el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo, la Fonoteca Eduardo Mata, el Centro de las Artes San Agustín (CaSa), y en Juchitán la Casa de la Cultura.

Hombre político, se sumó a la Coalición Obrera Campesina Estudiantil del Istmo.

No hubo más nacionalista que Toledo, el artista pugnó por la erradicación del maíz transgénico, impidió la apertura de un McDonald’s en el centro de Oaxaca, y defendió el Cerro del Fortín de un megaproyecto del ex Gobernador Gabino Cué.

México está de luto, y la cultura queda huérfana.

Toledo ha cruzado el portal de la inmortalidad.

El cielo, el infierno, el universo, el cosmos y en cualquier lugar donde se encuentre, hay fiesta.

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