La depresión de Edgar Olvera Higuera

31 enero, 2017

Edgar_Olvera

La vida de cientos de familias ha cambiado drásticamente por la irresponsabilidad del gobierno de Naucalpan, el cual sigue gastando decenas de millones de pesos en una estrategia de seguridad fallida o disfrazada.

Ningún ciudadano de esa localidad, cree que el panorama sangriento haya cambiado un solo centímetro desde que Edgar Olvera Higuera se comprometió en hacerle frente a la delincuencia.

Para muestra de la crisis que viven los naucalpenses, hay que revisar lo que pasó el lunes 30 de enero: un ama de casa fue asesinada enfrente de sus dos pequeños hijos, al tratar de impedir que los ladrones se llevaran sus pertenencias; esto ocurrió en la zona popular de San Esteban.

Este martes 31 de enero –solo un día después de ese terrible crimen-, el Observatorio Ciudadano en Contra de la Violencia de Género, Desaparición y Feminicidios en el Estado de México (Mexfem), informó que en todo 2016, Naucalpan solo fue superado por Ecatepec en el rubro de asesinatos de mujeres.

¿Pero dónde ha estado Edgar Olvera Higuera desde que inició 2017?

Pocas, muy pocas veces se ha visto al alcalde panista, ya sea en su oficina o en un evento oficial, y fuentes cercanas al Ayuntamiento, señalan que Olvera Higuera tuvo que ausentarse por un cuadro depresivo severo, que lo llevó a las clínicas más especializadas, para tratar de sobreponerse a ese trastorno mental.

Otras voces, señalan que el presidente municipal, está hundido en una inmensa crisis política partidista dentro de su propio territorio, donde los principales grupos de poder, le han exigido no intervenir en decisiones relevantes, mucho menos aparecer en público, ante la caída dramática en el campo electoral.

Pero mientras son peras o manzanas, la ciudadanía comienza a vivir de nueva cuenta la misma película de terror: mujeres asesinadas y violadas; estudiantes víctimas de secuestros exprés; empresarios y comerciantes amenazados de muerte por el crimen organizado; padres de familia angustiados por la seguridad de sus niños y adolescentes.

Las llamas de la inseguridad, consumen a todo Naucalpan.

Es importante recordar que a finales de 2016, Edgar Olvera se aventó la puntada de comprar una megapantalla de seguridad “para proteger a la ciudadanía”. En estos momentos, esa pantalla ni sirve ni funciona, y solo fue adquirida para justificar un gasto innecesario.

Los tiempos han alcanzado a Olvera Higuera, y su fin ha llegado.

Tal vez vuelva a aparecer en público con mayor frecuencia, y solo lo hará para tratar de convencer a Ricardo Anaya Cortés y a Víctor Hugo Sondón Saavedra, de que él está puesto para lo que se le ordene. Sin embargo los líderes panistas ya conocen el grado de corrupción e irresponsabilidad del alcalde de Naucalpan.

El 2016 fue espantoso para los naucalpenses; el 2017 pinta terrible.

Edgar Olvera se niega a renunciar, pero no hay mal que dure unos días más

En poco tiempo, Naucalpan volverá a sonreír.

(Editorial)




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