La desaparición del PRD

21 noviembre, 2014

Ayer escribí sobre la corrupción que existe en el Partido Revolucionario Institucional (PRI)  –nada nuevo- lo cual ha violentado los valores de gobernabilidad, democracia y justicia social en todo el país.

Paradójicamente, en las celebraciones por el 104 aniversario de la Revolución Mexicana, el partido tricolor está destinado a enfrentar una batalla sangrienta para ser favorecido en las próximas elecciones de 2015.

PRDPero si el PRI está resquebrajado, el Partido de la Revolución Democrática (PRD), tiende a desaparecer por completo del mapa electoral, siendo su único bastión efectivo el Distrito Federal, y eso ya hay que dudarlo seriamente.

El PRD, por pura mercadotecnia, también tuvo la genial idea de adoptar el concepto revolucionario en su nombre, vendiendo la idea de que el instituto sí sería portavoz de las causas sociales, subrayando su apoyo a los sectores más desprotegidos.

Todos sabemos que el Sol Azteca, tuvo sus grandes momentos de gloria cuando Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y Andrés Manuel López Obrador, pertenecían a ese partido; ellos tenían distintos proyectos, pero por conveniencia tenían que ir juntos para seguir acaparando más poder político, social y económico.

Hoy día, Cárdenas y López Obrador, viven circunstancias tan distintas, que lo menos que les importa es si el PRD continúa con vida en un corto plazo. Cuauhtémoc, es hoy para el perredismo, el abuelo que aconseja a los nietos para que no hagan locuras y se porten bien.

Para que dimensionar la terrible caída del PRD, ofrezco un dato devastador: el mediocre y gris, Carlos Navarrete Ruiz, es el presidente de ese partido que no tiene ni pies ni cabeza, y que hoy día está ligado a los terribles hechos registrados en Iguala, Guerrero.

¿Qué ciudadano en su sano juicio votará por el PRD en 2015?

El futuro del Sol Azteca está tan oscuro y sombrío que sus “militantes distinguidos” sólo quieren senadurías y diputaciones plurinominales, porque de otra manera, difícilmente encontrarán apoyo y simpatía social.

Sin duda alguna, el PRD es también parte del estiércol político.

Ante este siniestro escenario, es indispensable que los intelectuales, escritores, artistas, académicos, periodistas, líderes sociales, universitarios, vuelvan a reunirse como en los viejos tiempos, y refundar el verdadero espíritu izquierdista.

El PRD, está a nada de desaparecer, y eso es una gran noticia para los mexicanos.

Ser izquierdista no es sólo descalificar al gobierno, sino defender los valores de honestidad, libertad, justicia, solidaridad, y esos principios quedaron muy lejos del PRD. En los momentos en que escribo este texto, veo a los “izquierdistas” Silvano Aureoles Conejo y Miguel Barbosa Huerta, aplaudiéndole a Enrique Peña Nieto.

Insisto, es necesario tirar a la basura a la actual izquierda partidista.

Por Luis Enrique Rocha ( @luis_journalist )




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