La política con rostro de mujer / Por Alma B. Hernández Escobar

25 Noviembre 2015

Alma_Hernández_Escobar

“Cuando el poder del amor sea más grande, que el amor al poder, el mundo conocerá la paz.”

Queridos lectores la violencia ha sido tipificada en diferentes formas, y una de ellas, que hoy ha cobrado importancia por el incremento de los casos que se registran, es la violencia política de género.

Segura estoy que cuando la ventaja económica, la ganancia, deje de ser la principal motivación de la producción material, cuando el fin de la actividad económica sea la satisfacción de las necesidades del hombre, y no el mero lucro, allí se crearán las condiciones básicas para la extinción definitiva de la violencia política.

Y es que hoy desafortunadamente ya son tan frecuentes los casos de este tipo de violencia, que ha llamado la atención del Congreso de la Unión y de los poderes ejecutivo y judicial, para atender las denuncias que se presentan y pugnar por detener, de una vez por todas, los actos atentatorios que sufren las mujeres especialmente: antes, durante y posterior a los procesos electorales.

Antes de los procesos, porque durante esta etapa, muchas mujeres sufren agresiones a su integridad física, moral y emocional, al existir personas que tratan de obligarlas a desistir en el propósito de competir para las candidaturas a los cargos de representación.

Durante los procesos, cuando las mujeres sufren amenazas, agresiones o violaciones a sus derechos políticos por parte de terceros o por las propias instancias electorales. O no son apoyadas en las campañas, por sus compañeros dentro de los partidos para intencionalmente hacerlas perder.

Posterior a los mismos, cuando les transgreden sus derechos, no les son reconocidos sus triunfos, son obligadas a renunciar o son eliminadas de las listas o “grilladas” para no ser ubicadas en posiciones estratégicas de los gobiernos federal, estatal o municipal, etc. La violencia política, va también aparejada con el acoso sexual, siendo este último un delito que sí está tipificado en los Códigos penales.

Solo pregunto a aquellos que realizan esta violencia, ¿no se han puesto a pensar que la principal circunstancia del porque las mujeres nos involucramos en la política, es porque tenemos una causa que es irrenunciable y esa es la causa de nuestros hijos, de nuestra familia al conocer las circunstancias del desarrollo que están viviendo.

Entonces por qué agredir a las mujeres que nos involucramos en política, ¿Qué de malo tiene que nos preocupemos y ocupemos en el bienestar de nuestros hijos, de nuestras familias, de nuestra sociedad, cual es la falta u ofensa?

Las mujeres buscamos una política de servicio, de estudio, de respeto a los demás, una política de ideas que sea congruente a lo que genero nuestra causa.

No se confundan, nosotras no buscamos una lucha contra los hombres, eso ya es historia. No buscamos espacios porque a partir de las reformas del presidente de la Republica Lic. Enrique Peña Nieto ya contamos con ese derecho. No buscamos privilegios, sabemos que hay que ganarlos.

Las mujeres hoy buscamos compartir ideas, no queremos estar en el poder como una cuota. Queremos el poder de decidir, el poder de dirigir las causas del beneficio familiar, las causas de la sociedad, las causas del bienestar. económico, social y cultural, las grandes causas de México.

“LA LUCHA DE HOY ES CONCRETAR, LO QUE MUCHAS MUJERES EN LA HISTORIA YA HAN GANADO”.

*La articulista es presidenta del Organismo Nacional de Mujeres Priistas (ONMPRI) en el Estado de México.




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