La Rosa de Guadalupe (o el falso milagro)

11 julio 2017

La fórmula de Emilio Azcárraga Jean, para evidenciar la pobreza intelectual de millones de personas, resultó genial. El presidente de Televisa, vio en la necesidad espiritual de miles de familias, la manera de acarrearlos en torno al famoso canal 2.

¿Qué puede esperar un mexicano desesperado por la falta de dinero y empleo? ¿Cómo sobrevive una mujer o un hombre con el salario mínimo? ¿Cómo enfrentan las familias los problemas de drogadicción y alcoholismo, al interior de su hogar? ¿Cuál es la solución a las situaciones de infidelidad, lesbianismo y homosexualismo?

Las respuestas a estas interrogantes son muy fáciles: hay que rezarle a la Virgen de Guadalupe.

Es decir, Azcárraga Jean y su séquito de esplendorosos publicistas, vieron en la deidad del indio Juan Diego, no a la diosa inmaculada que con su cara de mártir y con sus ojos encantadores, puede lograr los milagros que la gente desea que haga.

No, lo que vio el presidente de Televisa en la Virgen de Guadalupe, fue una salida única para contrarrestar el martirio que viven a diario las familias mexicanas. Es decir, si el presidente de la República, hace que la economía se colapse, que los precios suban, que el salario no tenga ningún incremento, y que los asaltos estén a la orden del día, para todo esto, hay una solución: la fe en alguien o en algo…la onda es tener fe, y no perderla.

El famoso drama de La Rosa de Guadalupe, llega a los mil capítulos producidos por la empresa Televisa, y puede extenderse por años, ya que el inmenso vacío moral y espiritual de muchos sectores sociales, permiten que La Rosa de Guadalupe tenga el éxito deseado por los grandes grupos de poder.

Hay muy poco que agregar y analizar sobre La Rosa de Guadalupe, y lo único que podemos hacer ante este tipo de transmisiones, es tratar de comprender las situaciones difíciles a partir de un escenario que está fuera de control.

Es falso que la Virgen de Guadalupe nos salvará de todos los problemas.

Es falso que la Virgen de Guadalupe pueda cambiar con un airecito el maldito presente y futuro de miles de familias…porque para acabarla de amolar, el presente y futuro de los desdichados, no puede solucionarlos ni el propio destino.

La Rosa de Guadalupe, es comparable a una mezcla de drogas y alcohol.

Es una alucinación total.

¿Merecemos los mexicanos una televisión así?

Tal vez sí…lo que no merecemos, es que nos sigan vendiendo espejitos en pleno siglo XXI.

Por Luis Enrique Rocha @luis_journalist




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