LÍDER 2015. Jorge Bergoglio, Papa Francisco

17 diciembre 2015

Papa_Francisco

Si el Jefe del Estado Vaticano hubiera asumido ese liderazgo hace 400 años, seguramente habría sido condenado a la hoguera, al igual que miles de personas que tuvieron que soportar el sufrimiento cruel de la Iglesia Católica con tal de defender sus ideas.

Sin duda, la Santa Inquisición quemaría vivo al Papa Francisco por ser “diferente”.

Hombre transformador de la política, economía, cultura y sociedad, Jorge Bergoglio parece haber sido diseñado por el profeta Daniel en el Antiguo Testamento, ya que el hombre de Dios, anunció la llegada de un ser que uniría a todas las naciones.

Ferviente admirador de la Teología de la Liberación -donde se prioriza la ayuda a los más necesitados-, el Papa Francisco acude en pleno Siglo XXI a su última cita con la historia.

Nadie daba un quinto por él, cuando el mundo se preguntaba quién sería el próximo Papa.

Nombres de respetados y famosos cardenales retumbaban en la Capilla Sixtina, pero nadie suponía que después de la renuncia de Benedicto XVI, vendría el religioso argentino a tomar las riendas de una Iglesia que se había corrompido de la cabeza hasta los pies.

El alma de la Iglesia, había oscurecido por la corrupción y el abuso sexual infantil.

Curas y obispos de todo el mundo, se declaraban homosexuales y culpables de violar a infinidad de niñas y niños; los infernales clérigos, en vez de predicar la palabra de Dios, hacían pacto con Belzebú.

Pero llegó el momento adecuado para que el Papa Francisco empezara a limpiar con cloro todo lo sucio, asqueroso, inmoral. Hoy día, muchos religiosos están en prisión o se han suicidado, sabedores que la única prisión que merecen es la de estar al lado de Judas y Hitler.

Más allá de descubrir los negros episodios de la Iglesia Católica, Francisco también se dio tiempo para analizar al Nuevo Orden Mundial de otra manera, con una visión diferente a la de Juan Pablo II y a la de Benedicto XVI.

No pueden adelantarse los tiempos proféticos, si no hay paz y seguridad en el orbe.

Bajo su enorme inteligencia y capacidad para medir los tiempos eternos, el Papa logró lo que la humanidad pedía a gritos: que Estados Unidos y Cuba volvieran a ser amigos más allá de cualquier diferencia ideológica. Este triunfo histórico, hizo ver al Papa como lo que es: un enviado para hacer que las cosas se cumplan en tiempo y forma.

Hombre lleno de simpatía y carisma, Bergoglio ha hecho que un mundo lleno de guerra, hambre, tribulación, odio y rencor, volteé hacia él, buscando una solución, una esperanza, un apoyo, una caricia, un beso, un abrazo, un gesto, una mirada.

Para el mundo, es casi lo mismo ver caer fuego del cielo, que mirar al Papa.

Así es la fe.

Por su enorme liderazgo religioso, político y social; por ser la esencia de las profecías; por ser el hombre más amado de la Tierra; por transformar los cielos y los infiernos; por haber vulnerado esa condición de intocable; por ser el pilar fundamental para consolidar el Nuevo Orden Mundial, Política y Estilo nombra como Líder 2015 al Papa Francisco.

Nadie como él en el mundo.

Solo él sabe que su legado será muy corto; pero también sabe, que para esto tuvo que nacer.

La Iglesia Católica, ya puede presumir que tuvo a un líder como el Papa Francisco.




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