Llamado de auxilio para la comunidad otomí de la Ciudad de México

22 noviembre 2017

La Parroquia Jesuita del Verbo Encarnado y de la Sagrada Familia, hizo un llamado para atender urgentemente la ‘precaria condición’ en la que viven integrantes de la comunidad otomí en la colonia Roma Norte, tras el sismo del 19 de septiembre.

En una carta firmada por el sacerdote José Luis Gonzalo Rosas Morales, S. J., se solicita a organizaciones de la sociedad civil, universidades, parroquias, medios de comunicación, autoridades y a la sociedad en general a actuar ante los problemas que enfrentan estas personas, entre las que se encuentran niños, mujeres y cuatro recién nacidos.

Alrededor de 65 y 70 personas, originarias del pueblo indígena otomí de Santiago Mexquititlán, Querétaro, viven en el predio de la calle Durango 119, entre Jalapa y Pomona, en la citada colonia. Desde hace 18 años ocupan este espacio, que está en proceso de regularización.

En todos estos años, el predio se ha deteriorado por lo que se requiere la reestructuración, casi total, para que sea habitable. Esta situación empeoró por el terremoto del 19 de septiembre. Tras el siniestro, los habitantes decidieron vivir y dormir afuera del inmueble, en un precario campamento.

“Como no tuvieron respuesta de las autoridades competentes, que sólo les pedían regresar al predio para que no fuera visible su situación, aceptaron vivir temporalmente en una casa ubicada en Torres Adalid 1953, colonia Narvarte, que les ofreció una persona a través de la Fundación Amor”, señaló en una carta Rosa Morales.

El 18 de noviembre, se les pidió desalojar el lugar y buscar un albergue en la delegación Cuauhtémoc. Sin embargo, no hay espacios para recibirlos. Frente a esta situación, acamparon en el Jardín López Velarde, frente al Centró Médico.

“El predio de Durango 119 ya está expropiado, diez de los indígenas otomíes ya tienen el derecho de propiedad. El INBA ya les autorizó la reconstrucción. El proyecto arquitectónico ya lo tienen, de hecho, ya se les asignó constructora. La única firma pendiente es la del Instituto Nacional de la Vivienda, misma que se les ha negado, para que su predio sea reconstruido”, enfatiza el texto.

Entre las peticiones de José Luis Gonzalo Rosas Morales, destacan la asignación de recursos por parte del gobierno de Miguel Ángel Mancera, para que el INVI dé luz verde a la constructora asignada por ellos mismos, para la remodelación y construcción de los departamentos.

También pide que se les asigne un albergue adecuado, con los servicios básicos indispensables, para que los hombres salgan a trabajar, las mujeres lleven a sus niños a la escuela, y los recién nacidos junto con sus madres estén protegidos de las inclemencias del tiempo.

Además, hace un exhorto para que se respeten las garantías individuales de la comunidad otomí, que se ha visto obligada a salir de su predio por los daños que provocó el temblor en el inmueble el pasado 19 de septiembre.

*Información de la Universidad Iberoamericana.




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