Los tatuajes de Enrique Peña Nieto

31 agosto, 2018

El sexenio más corrupto de la historia moderna de nuestro país, está a punto de terminar, y los recuerdos, las huellas y el legado que deja, es comparable a la peor pestilencia que emana un animal muerto…y esto con perdón de los animales.

El viernes 31 de agosto, los mexicanos amanecimos con una de esas noticias estúpidas –muy acorde al gobierno que nos representa-, donde se señala que Sofía Castro (hija mayor de Angélica Rivera), había contratado por una fuerte cantidad de dólares a Jon Boy, uno de los tatuadores más reconocidos en Estados Unidos.

El hecho que la hijastra de Enrique Peña Nieto se tatúe la cabeza, los brazos, la lengua, los pies, las nalgas, las bubis o lo poco que le quede de natural, es cosa que realmente nos debería valer un pepino, pero ante la circunstancia de que todo lo que se hace en Los Pinos, es con dinero de los mexicanos, esto realmente llama la atención.

En todo el sexenio, tanto Angélica Rivera como sus hijas, se dieron un festín de corrupción, abuso de poder y enriquecimiento ilícito. Hay que decirlo: nunca antes, habían llegado herederos del poder, con un hambre de dinero insaciable.

Tal vez los hijos de Marta Sahagún estén al nivel de las hijas de la Gaviota, y eso quién sabe.

El hecho es que el tatuador llegó a hacer su trabajo y cobrar los impuestos de la ciudadanía.

Pero entrando al tema de los tatuajes, habría que señalar que Enrique Peña Nieto se lleva grabado en su piel, en su mente y en su corazón, los casos de la Casa Blanca, Ayotzinapa, el gasolinazo, las frustradas Reformas Educativa y Energética, las fosas clandestinas.

También se lleva plasmados, los casos de corrupción de su propia familia, y de todos aquellos priistas a los que apadrinó para ser gobernadores, y lo único que hicieron fue robar a manos llenas los beneficios que deberían de ser para el pueblo.

Por si faltara poco, Peña se lleva tatuada la traición de sus propios amigos.

De hecho, el último presidente priista, también se llevará tatuada para siempre, la patética personalidad de Angélica Rivera; mujer que hizo lo que quiso, que se guardó cientos de millones de dólares en sus bolsillos, y que está preparada para quitarle todo a Enrique Peña Nieto.

Sofía Castro llamó al mejor tatuador del mundo para lucir nueva imagen en su cuerpo.

Qué cosas de la vida: ella y su mamá son lo peor que le pudo pasar a México.

Lo bueno es que los mexicanos entendemos los tiempos.

Esas aves de rapiña, pronto caerán.

Tiempo al tiempo.

Por Luis Enrique Rocha. @luis_Journalist




COMENTARIOS EN FACEBOOK
(Deja el tuyo)

* Todo comentario será revisado y publicado de acuerdo a nuestras políticas.