Mancera y Barrales: historia de amor y poder

17 julio 2016

Alejandra_Barrales

La llegada de Alejandra Barrales a la dirigencia nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD), dejó tan mal sabor de boca, que la mayoría de los militantes ya piensan aliarse de una vez por todas con el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), no vaya ser que en la próxima elección presidencial, lo que queda del Sol Azteca vaya terminar en una noche densa y espantosa.

Lo que son las cosas: apenas hace unos días, los perredistas criticaron que Enrique Peña Nieto y Luis Videgaray Caso, impusieran a Enrique Ochoa Reza como nuevo líder del PRI a nivel nacional. Sin embargo, la misma tarde de ayer sábado 16 de junio, los amarillos hicieron una copia fotostática del proceder tricolor.

Alejandra Barrales puede sentirse afortunada y decir que el mismo hombre que la enamoró hace muchos años, fue el mismo que la puso al frente del PRD, y que por lo tanto, le ha entregado un enorme poder para designar a los próximos candidatos que contenderán en las elecciones federales de 2018.

Por supuesto, Miguel Ángel Mancera va en primer lugar como candidato a la Presidencia.

Ahora habrá que preguntarle al jefe de Gobierno de la Ciudad de México, quién le dijo que Barrales garantiza al menos una participación digna en 2018. Por lo visto, Mancera está todavía enamorado de la ex Secretaria General del Sindicato de Sobrecargos de México, porque si hubiera al menos analizado los perfiles, habría escogido a otra mujer u hombre con mayor inteligencia, visión y experiencia en lo referente a guerra política.

¿Qué atributos le podemos encontrar a la senadora? Tal vez que tenga mucha gracia, sea guapa, simpática, inteligente, con mucha labia, y sobre todo, que haya encontrado el modo de reagruparse en el círculo íntimo de Mancera, considerando que después de su rompimiento, ni el “hola” se decían.

Bueno, pero lo que queremos ver, es cómo va a controlar Barrales a las grandes tribus perredistas. ¿Acaso cree la flamante dirigente que los verdaderos dueños del Sol Azteca la están esperando con abrazos, fanfarrias, globos y mariachis?

Si eso piensa, está muy equivocada, porque todas las tribus le exigirán posiciones importantes tanto en la dirigencia nacional como en la estructura gubernamental de la Ciudad de México, y por supuesto, las más importantes candidaturas por mayoría y plurinominales reservadas para el PRD.

En pocas palabras, Alejandra Barrales es una novata, no pasa de sparring, y aún no está preparada políticamente para retar a los pesos pesados del perredismo nacional. Conociendo a los rivales que va a enfrentar la flamante dirigente perredista, ya podemos augurar la derrota inobjetable de la atractiva política mexicana.

Sin duda, Barrales es la “Enrique Ochoa Reza” del Partido de la Revolución Democrática, y esto se agrava cuando los grandes profetas de la política ven la desaparición del Sol Azteca precisamente en las elecciones de 2018, y si no se da en ese periodo, bastarán dos años más para que ese instituto político colapse por completo.

Hoy día, el PRD es el obstáculo para el México crítico, coherente y civilizado.

Solo hay que revisar el discurso de Pablo Gómez, en la elección de Barrales, para saber cuán descompuesto está el PRD. Al interior de los amarillos, solo se respira odio, rencor, división, mafia, podredumbre.

Ojalá Barrales le de la puntilla al perredismo; esto no solo beneficiará a ellos, sino a todo México.

(Editorial)




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