Margarita Zavala, ¿rehén del PRIAN?

18 mayo, 2018

Después de casi tres años de esfuerzos por competir por la Presidencia de la República, Margarita Ester Zavala Gómez del Campo decide ‘bajarse’ de la contienda electoral. La razón última ella la sabe, pero eso no impide hacer algunas inferencias en relación con las apuestas fallidas que la llevaron a este resultado y los escenarios posibles a partir de su renuncia.

Primera apuesta fallida: el 14 de junio de 2015, Margarita Zavala anunció su deseo de contender por la candidatura del Partido Acción Nacional (PAN) a la Presidencia de la República. Tal anticipación respondió a los resultados positivos de dos estrategias previas, en las que un par de militantes del PAN se adelantaron a su partido para lanzarse a la esfera pública como los candidatos inevitables.

El primero fue Vicente Fox Quesada, quién el 6 de julio de 1997, después de acudir a votar durante las elecciones intermedias, hizo pública su intención de buscar la Presidencia, adelantándose no sólo a su partido sino a los mismos tiempos electorales. Al final, después de una meteórica carrera política que comenzó en 1987, Fox se convirtió en presidente de México, terminando con 71 años de presidencias priistas.

El segundo fue Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, esposo de Margarita Zavala, quien anunció sus intenciones el domingo 11 de julio de 2004. Al igual que Fox, Calderón se adelantó a la decisión de su partido y del mismo Vicente.

En el caso de Fox, el ‘autodestape’ tuvo lugar a mitad del sexenio de Ernesto Zedillo Ponce de León y el de Calderón al inicio del último tercio del de Fox. ‘Sucesión adelantada’ se llamó a este singular fenómeno. El resultado en ambos casos fue que el PAN no tuviera más remedio que elegir, como candidatos, a quienes ya se habían posicionado en el conocimiento de las y los posibles votantes.

De esta manera, Margarita le apostó a la misma estrategia al comenzar su recorrido por el país a mediados de 2015, contando con el apoyo de los principales medios de comunicación, que le dieron una amplia cobertura. Sin embargo, Zavala no contaba con la aparición en el escenario panista del llamado ‘joven maravilla’, Ricardo Anaya Cortés, quien “haiga sido como haiga sido”, le arrebató la candidatura del blanquiazul a la silla presidencial.

Segunda apuesta fallida: ante la inminencia de que Anaya se quedaría con la anhelada candidatura, Zavala optó por abandonar el PAN, partido en el que militó por 33 años, y lanzarse como candidata independiente, posibilidad contemplada desde su autodestape. Es así como Zavala pasará a la historia electoral mexicana como la primera persona en lograr el registro como independiente para buscar la Presidencia de la República.

Pero ¿qué pasó por la mente de Margarita al abandonar el PAN? ¿Pensó que con el solo anuncio de su salida los panistas la detendrían y le ofrecerían la preciada candidatura? Por segunda ocasión, la apuesta de Margarita falló, ni los panistas le impidieron abandonar el PAN ni le ofrecieron la candidatura deseada.

Tercera apuesta fallida: ya como candidata independiente, Zavala hizo una apuesta por lograr una cantidad considerable de votos de manera que su papel en estas elecciones no fuera meramente testimonial, confiada en la intención de voto que como posible candidata del PAN había logrado al llegar a más de 30 puntos en intención de voto, lo que la llevó a sostener, como hoy lo hace Anaya, que ella podía derrotar a López Obrador. Al final, los millones de votos panistas que pensaba arrastrar no se consolidaron, lo que la colocó en un nada competitivo cuarto lugar en las encuestas de intención de voto.

De acuerdo con los últimos datos reportados por el Barómetro Electoral Bloomberg, la intención de voto efectivo por Margarita asciende hoy a 3.7%; porcentaje que, después de su renuncia —que no declinación por alguno de los otros candidatos—, es ambicionado tanto por Anaya como por José Antonio Meade Kuribreña, en un intento por subir en las encuestas y acercarse al puntero Andrés Manuel López Obrador.

La lógica apunta a pensar en una cuarta apuesta, la cual puede fallar o no. Al haberse convertido en una aliada preciada, Margarita tiene hoy la posibilidad de unirse a la campaña de uno de los dos candidatos que aún afirman tener posibilidades de ganar, a saber: Anaya o Meade, con la intención de impedir la llegada de López Obrador a la Presidencia y de paso reubicarse en el mapa político mexicano.

Esta última apuesta permite pensar en algunos de los posibles escenarios:

1. Que Margarita persista en su postura y no llame a votar por ninguno de los otros candidatos.

Si éste fuera el escenario, las y los votantes de Zavala quedarían en libertad de decidir por quién votar, lo cual no garantiza que en automático esos votos se sumen a Anaya con quien, en teoría, la une el mismo nicho de votantes.

2. Que Margarita decida apoyar a Anaya o a Meade.

En este escenario habrá que tener en cuenta que el distanciamiento entre Margarita y Anaya se dio tras el enfrentamiento por la candidatura a la Presidencia, lo que propició la ruptura al interior del PAN entre calderonistas y anayistas y, por supuesto, la forma antidemocrática que Anaya utilizó para arrebatarle la posibilidad de contender por su partido.

De Meade la separa la distancia ideológica y la histórica rivalidad entre el PRI y el PAN, pero sobre todo la negación de una alianza de gobierno entre el PRI y grupos del PAN desde 1989, cuando Ernesto Ruffo Appel ‘ganó’ la gubernatura de Baja California, y Vicente Fox, la de Guanajuato, en 1991. A partir de lo que desde entonces se conoce como ‘concertacesiones’. Éstas dieron paso a una fuerte alianza concretada en el conocido PRIAN, cuyo objetivo principal fue construir un sistema bipartidista que impidiera el arribo al poder de la izquierda antisistema.

3. Que la intención de voto por Margarita Zavala se disperse.

El total de votos que serían para Margarita no necesariamente se sumarán a Anaya, con quien comparte el mismo nicho ideológico o a Meade, con quien la une su rechazo al proyecto encabezado por quien mejor representa a la izquierda antisistema o sea “ya saben quién”.

Se puede especular que los votos de Margarita se repartirán entre los cuatro candidatos. Para AMLO serán aquellos votos de las personas que veían en Margarita una opción frente a los dos partidos que no han dado los resultados esperados, así como los votos de las personas con una postura antisistema.

Para Anaya, los votos de los fieles seguidores del PAN que gustaban mejor de Margarita que de Ricardo, y que veían en ella, y ahora en él, una posibilidad de vencer a López Obrador. Para Meade serán aquellos de quienes no confían en Anaya, pero tampoco quieren a AMLO en la Presidencia. Para Jaime Rodríguez Calderón, ‘el Bronco’, serán los votos antisistema de quienes están dispuestos a votar por un independiente.

Habrá que agregar: si no se modifican las boletas electorales donde ya aparece el nombre de Margarita, un número no preciso de sus seguidores la elegirán anulando sin querer su voto y que otros más lo harán a propósito, al decidir no elegir a nadie más; mientras que otros definitivamente no acudirán a las urnas al no estar ya su candidata en la contienda electoral.

Lo anterior lleva a preguntarse si la salida de Margarita y la redistribución de su 3.7% de intención de voto modificará de manera dramática el panorama electoral, dando el triunfo al segundo o tercer lugar en las encuestas.

Las opciones de Margarita

Con el panorama de las elecciones más complejas que México ha vivido a lo largo de su historia como una incipiente democracia, dos son las decisiones que Margarita Zavala podría tomar.

Una, proteger lo que queda de su nombre y haciendo honor a su campaña, en pro de ciertos valores, no brindar su apoyo a ninguno de los candidatos, bajar su perfil y comenzar a recomponer su carrera política después de las elecciones. Suponiendo que pueda soportar la presión de ciertos grupos empresariales que, se dice, la llevaron a renunciar y forzaron para que se decida por Anaya o Meade.

Dos, brindar su apoyo a quien tenga más probabilidades de ganar y negociar a cambio una posición importante en el próximo gobierno, soportando desde ahora todo tipo de ataques y descalificaciones, nada nuevo si se piensa en lo que ya ha vivido desde que siendo esposa de un expresidente con un negro legado se lanzó por la candidatura presidencial.

En este contexto, su apoyo a Anaya confirmaría que es mayor su recelo en contra de AMLO que del panista, pero, sobre todo, que su candidatura fue un ‘plan b’ para no dejar llegar a “ya saben quién”.

Y su apoyo a Meade terminaría por confirmar, por si alguna duda quedara, que hubo un pacto entre Fox, Calderón y Peña para arrebatarle por segunda ocasión la Presidencia a López Obrador, en 2012, y un tercer acuerdo para no dejarlo llegar en 2018, siendo la candidatura de Margarita la huella más evidente, y ella una rehén, de los pactos de poder acordados entre el PRI y el PAN, entre Fox, Calderón, Peña y un pequeño número de empresarios y grupos de poder.

Últimas Reflexiones

Ha comenzado a circular el rumor de que a Margarita la secundará ‘el Bronco’, quien en los próximos días anunciará también su salida de la contienda electoral. De ser el caso, se puede especular que al fallar la estrategia de fragmentación del voto que podría restar puntos a AMLO, se presionó a Zavala para bajarse de la contienda y ahora van por Jaime Rodríguez.

La apuesta sería, entonces, buscar que los votos anti-AMLO se concentrarán en un solo candidato, Anaya o Meade, y dado que este segundo no repunta en las encuestas, Anaya sería el supuesto beneficiario. En tal situación, la pregunta lógica es: ¿José Antonio Meade cederá a la presión y renunciará también a su candidatura?

*Artículo de la Dra. Ivonne Acuña Murillo, difundido por el portal oficial de la Universidad Iberoamericana.




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