MÉXICO. Cuarto Informe de Gobierno de Felipe Calderón (o el Año que Vivimos en Peligro).

1 septiembre, 2010

El sábado pasado, fui testigo de un hecho que nos pone al límite de la rabia, la impotencia y el dolor. Una entrañable persona, fue víctima de la extorsión telefónica; la clásica llamada de que “sabemos quién eres, donde vives, a qué te dedicas”, surgieron efecto, y se tuvo que depositar una cantidad de dinero, en la cuenta que dio el infeliz delincuente.

La familia, angustiada, trataba de manejar las cosas con calma, pero sintiendo un terrible coraje por lo que estaba pasando, sumándose  de esta forma, a uno  de los miles de casos que se dan a diario, en este país, que naufraga entre el cinismo de los grupos delictivos y la nula efectividad –incluso cooperación- de las corporaciones policiacas.

Según la base de datos del banco, la cuenta a la cual se hizo el depósito, proviene de Iztapalapa. Entonces, ¿cómo una persona a cientos de kilómetros de distancia, puede saber perfectamente los datos personales, de un ciudadano que vive en un municipio del Estado de México?

Para la “inteligencia” policiaca, los extorsionadores -que en un 80 por ciento, tienen su base en un penal del Distrito Federal– cuentan con secciones amarillas que los mismos policías se las venden en ¡100 pesos cada una! Así, al aparecer en dicha lista, los nombres y los teléfonos de equis persona, los perversos lanzan el anzuelo para pescar a víctimas inocentes.

Para desgracia de todos nosotros, en manos de los delincuentes y de las autoridades, está si seguimos vivos, si nos asaltan, si nos secuestran, si nos maltratan, si nos amenazan. El México de hoy, es tan temible y peligroso, que sólo se siente envidia de la gente pudiente, cuando dicen “nos vamos del país porque no soportamos la inseguridad”.

¿Quién parará a la delincuencia? ¿Alguien tiene los suficientes pantalones para ir a las cárceles y acabar con el problema de la extorsión? Por supuesto que no. Apenas el Presidente de la República, convocó a los “Diálogos por la Seguridad”, donde fueron invitados diversos sectores, y díganme si ese foro sirvió de algo, si al menos alguien dio una propuesta coherente, inteligente, con proyección, para acabar con el lastre de la inseguridad.

Por eso, la crisis de confianza y credibilidad  hacia nuestras “autoridades”, es inmensa.  Los gobiernos, no cuentan ni siquiera con infraestructura necesaria, apara acabar con las bandas criminales. Todos nosotros hemos visto en televisión que en un enfrentamiento con narcotraficantes, los policías son una caricatura ante el armamento de los cárteles.

Felipe Calderón Hinojosa, llega a su cuarto año de gobierno, con la cola entre las patas. El Presidente que prometió empleo, seguridad, paz social; ahora sólo es una broma cruel que el destino le hizo a millones de mujeres y de hombres comprometidos con el país.

No decimos que sólo él tenga la culpa de este desastre, pero cuando la tripulación de un barco, pierde a su capitán, es necesario que alguien venga y retome el control. Este es el caso de Felipe Calderón: se ofreció a tomar el control de la navegación, pero no trae brújula, ni sabe el sentido de la dirección del aire. El barco, sigue sin capitán; y el país, no tiene Presidente.

A días de cumplirse 200 años de independencia, este es el país que jamás soñaron los que nos dieron una patria. Ahora el reto es de nosotros, de la sociedad: o cambiamos nuestra forma de ser y de pensar, o naufragamos en el mismo abismo de la mediocridad, de nuestro Jefe de Estado.

Por Luis Enrique Rocha, Dir. Gral del Portal de Noticias, Política y Estilo.




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porque no se callan y dejan de escribir tanta incoherencia gente ignorante!