México necesita transitar al camino de la luz

26 noviembre 2017

La decepción de millones de mexicanos hacia el gobierno de Enrique Peña Nieto, ha generado que los principales políticos opositores, empiecen sus estrategias para derrumbar de una vez por todas, el reinado del Partido Revolucionario Institucional, en 2018.

Peña Nieto se convirtió en un lastre para el desarrollo del país.

El presidente de la República, su esposa Angélica Rivera; sus secretarios de Estado, Miguel Ángel Osorio Chong, Luis Videgaray Caso, Rosario Robles, Gerardo Ruiz Esparza, Aurelio Nuño Mayer; y el caso de corrupción de los ex gobernadores, Javier Duarte de Ochoa (Veracruz), Roberto Borge (Quintana Roo), César Duarte (Chihuahua), y Eruviel Ávila Villegas (Estado de México), fueron parte del México oscuro y corrupto, que hoy miles de familias, desean erradicar.

El escenario para el PRI es totalmente catastrófico.

El hecho de que el secretario de Hacienda, José Antonio Meade, esté a unas horas de ser señalado como el elegido para encabezar la candidatura presidencial del Revolucionario Institucional, es un buen pronóstico, pues se trata de una persona sumamente inteligente, prudente, visionaria, con amplios conocimientos académicos.

Sin embargo, al PRI le hace falta algo más como para evitar su colapso.

Ante esta situación, el llamado Frente Ciudadano por México –liderado por el Partido Acción Nacional, Partido de la Revolución Democrática y Movimiento Ciudadano-, buscan juntar fuerzas para dar la batalla. Pero entre las grillas de Miguel Ángel Mancera y Ricardo Anaya, el horizonte parece sombrío.

La inestabilidad del PRI y del Frente Ciudadano, hacen que la figura de Andrés Manuel López Obrador, brille con mayor intensidad. En estos momentos, Estados Unidos, Europa y el resto de América Latina, saben que la izquierda puede triunfar en la próxima elección presidencial mexicana.

El hecho de que López Obrador, lidere las preferencias ciudadanas y de que esté apoyado por cientos de personajes importantes, también lo deben obligar a reajustar sus planteamientos políticos, económicos y sociales.

La oportunidad que le darían los mexicanos a Andrés Manuel para gobernar al país, tampoco es un cheque en blanco. Él debe enfocarse a combatir la corrupción, con gente honesta. Debe permitir el asesoramiento económico de gente visionaria. Debe hacer de la educación una forma de trascender al primer mundo, bajo la batuta de académicos e intelectuales de primer nivel.

Una cosa es ser izquierdista, y otra muy diferente ser izquierdista radical.

México vive un presente muy crítico; la pobreza, el desempleo, la marginación, la inseguridad, el aumento del narcotráfico, los secuestros, las desapariciones, la ineptitud de Enrique Peña Nieto y el enojo social, son literalmente los jinetes del Apocalipsis.

Entiendo que esto no terminará de un momento a otro, pero también sé, que este mal no puede durar más de lo permitido. Los mexicanos tenemos conciencia, inteligencia, liderazgo, sabiduría, conocimientos. Nosotros somos más victoriosos que la llamada clase política.

La generación actual, no puede darse el lujo de permitir más corrupción.

Los jóvenes de ahora, deben ser la bomba que destruya todo acto de inmundicia por parte de los políticos. Las nuevas mentes, deben generar debate y opinión, y no quedarse como simples espectadores. Los corazones que mueven al México actual, están llamados a hacer la gran revolución.

México debe encaminarse hacia la luz. En el cielo hay un Lucero que dirige nuestro destino. Hagamos que ese Lucero, sea el que nos llene de entendimiento para lograr ser la gran nación y la gran potencia que merecemos ser.

Así sea.

Por Luis Enrique Rocha @luis_journalist




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